El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho una jugosa promesa: reducir los aranceles sobre las importaciones de los países que se muestren dispuestos a abrir sus mercados a productos estadounidenses. Sin embargo, también ha lanzado una advertencia clara: aquellos que se nieguen a hacer lo mismo se enfrentarán a tarifas “mucho más altas”.
En una reciente declaración, Trump ha apuntado que el tono actual del mercado inmobiliario estadounidense está siendo perjudicado por los altos tipos de interés. En junio, las ventas de viviendas de segunda mano experimentaron un descenso del 2,7%, alcanzando una tasa anualizada de 3,93 millones de casas, marcando así el nivel más bajo en nueve meses.
Según el presidente, este enfriamiento se debe a la resistencia del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, a bajar los tipos de interés. A través de su cuenta en TruthSocial, Trump expresó su frustración, señalando que las familias estadounidenses están sufriendo debido a estos costos elevados y argumentó que la tasa de interés ideal debería ser significativamente más baja.
Trump no escatimó en críticas hacia Powell, tildándolo de “terco” y de carecer del coraje necesario para realizar cambios que beneficiarían a la economía. Además, sugirió que, si las tasas se ajustaran correctamente, el país podría ahorrar hasta un billón de dólares al año.
Por su parte, Scott Bessent, secretario del Tesoro, comentó en BloombergTV sobre la falta de prisa para nombrar un sucesor para Powell al frente de la Reserva Federal. Bessent afirmó que aún hay muchos candidatos sólidos, mencionando a miembros actuales de la junta directiva y presidentes de bancos regionales, aunque se abstuvo de ofrecer nombres concretos.
Las opciones se estarían limitando a algunos nombres cercanos a Trump, incluyendo a Bessent, a Kevin Hassett, exmiembro del Consejo Económico Nacional, y otros destacados en el ámbito financiero, todos ellos considerados para cargos clave en la Reserva Federal.
El mandato de Powell, el actual presidente de la Fed, está programado para finalizar en mayo de 2026, aunque sigue teniendo un puesto independiente en la junta que durará hasta enero de 2028.
En otro ámbito, tras un acuerdo comercial reciente con Japón, Trump ha enfatizado su disposición a ceder en materia arancelaria siempre y cuando otros países hagan lo mismo al abrir sus mercados. Subrayó que esta apertura es esencial, ya que, de no ser así, no se le podrá evitar una imposición de tarifas más elevadas a esos países.
“No dudaré en reducir aranceles si logro que naciones clave accedan a nuestros productos”, afirmó el presidente, reafirmando su postura de “¡Cero aranceles a EE.UU.!” como un principio innegociable.
Trump también mencionó los avances con Japón, que por primera vez estaría permitiendo importaciones incluso de vehículos y productos agrícolas, señales que él considera como grandes oportunidades tanto para las empresas estadounidenses como para la economía japonesa. De igual manera, se mostró optimista respecto a las negociaciones con Indonesia, que también se abre al comercio con Estados Unidos, lo que, según él, representa un cambio significativo en la dinámica comercial entre ambas naciones.
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