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Venezuela inicia un nuevo capítulo con Delcy Rodríguez atendiendo las exigencias de Trump.

Venezuela inicia un nuevo capítulo con Delcy Rodríguez atendiendo las exigencias de Trump.

En Madrid, a 3 de febrero, la situación en Venezuela tras el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro por una acción militar de Estados Unidos ha dejado intactas las bases del Estado bolivariano. Esta inestabilidad parece prolongarse indefinidamente, dependiendo de la capacidad de Delcy Rodríguez, designada por la Casa Blanca para gestionar la transición, de proteger los intereses estadounidenses mientras navega un proceso que lleva años en desarrollo.

La ofensiva militar que condujo a la caída de Maduro se justificó bajo la acusación de sus conexiones con el narcotráfico, pero el verdadero objetivo parece ser el cambio en el liderazgo más que un cambio de régimen. El presidente Donald Trump se plantó ante la prensa para anunciar su intención de tomar el control del país, orientando sus esfuerzos a garantizar el acceso a los recursos petroleros que son vitales para los intereses económicos de Estados Unidos, al tiempo que sus competidores como Cuba, Rusia y China se ven afectados.

Sin embargo, la complejidad social y territorial de Venezuela, junto con el delicado equilibrio de poder, complican el panorama para Washington, que se enfrenta a un alto costo económico que recuerda las desastrosas intervenciones en Irak y Afganistán.

Salvador Martí i Puig, experto en Ciencias Políticas del CIDOB, sostiene que Trump, en realidad, no está interesado en gobernar Venezuela desde la distancia, sino en controlar la rica faja petrolífera del Orinoco. Es en esta pequeña porción del territorio donde se concentran las reservas más codiciadas y la infraestructura necesaria para la producción de petróleo.

"El 3% del país que alberga estos recursos es lo único que les interesa; el resto les resulta irrelevante. Además, no están dispuestos a administrar directamente esa zona, sino a hacerlo mediante empresas petroleras estadounidenses", concluye el académico en una reciente entrevista.

Este enfoque, que retoma la antigua fórmula de la economía colonial de enclave, ha demostrado no beneficiar al país, lo que, según Martí i Puig, equivale a un retroceso al siglo XIX. Si bien Trump busca que las empresas estadounidenses controlen estas áreas ricas en recursos, el resto del país permanecerá bajo el dominio de un chavismo que ha encontrado la manera de adaptarse a las nuevas circunstancias impuestas desde Washington.

Con la sombra de una posible intervención estadounidense, Delcy Rodríguez se enfrenta al desafío de equilibrar las expectativas de la Casa Blanca mientras preserva el legado de Hugo Chávez, quien en 1999 rompió la relación tradicional de Caracas con Washington al nacionalizar sectores estratégicos.

En este escenario, Trump actúa como el árbitro de las dinámicas de poder, donde también juegan un papel importante las redes de crimen organizado. Según Martí i Puig, la situación no se define por ideologías, sino por el equilibrio de los poderes en Caracas y los territorios involucrados.

El investigador es optimista respecto a que, con "un poco de inversión" y la eliminación de los bloqueos, Venezuela podría ver un repunte económico, pues el país ha sufrido un declive sin precedentes en las últimas dos décadas. Aunque advierte, el éxito de la transición dependerá de la capacidad de Rodríguez para consolidar el control y la cohesión en el nuevo liderazgo.

La reactivación política en el país no solo requerirá liberar a los presos políticos, sino también el establecimiento de nuevas leyes electorales y la definición de cuáles partidos y líderes podrán participar en el futuro. "La oposición debe encontrar una sólida capacidad de negociación para impulsar una apertura política que probablemente no será rápida", reflexiona el experto.

A pesar de esto, la disidencia se encuentra fragmentada y más inclinada hacia la derecha, lo que limita su potencial para liderar el cambio en el país. La figura de María Corina Machado ha perdido protagonismo, sobre todo tras intentar acercarse a Trump de manera poco efectiva.

Delcy Rodríguez, por su parte, ha iniciado un proceso de amnistía general y ha cosechado el apoyo de elementos clave del chavismo, incluidas las Fuerzas Armadas, que son esenciales para cualquier transición. Este acuerdo podría ofrecer "inmunidad" a ciertos altos funcionarios de la administración de Maduro, algo que se considera crucial para el avance del proceso de transición.

"La transición es viable solo si se establecen pactos de inmunidad para algunos cargos. Habrá personas en posiciones de poder que preferirán cambiar su situación actual antes que enfrentarse a un posible juicio o prisión", concluye el académico del CIDOB, reflexionando sobre los desafíos y las posibilidades que se presentan un mes después de la intervención militar en Venezuela.