Vox exige a Israel una reacción clara sobre los hechos en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén.
El 29 de marzo, Madrid se convierte en un escenario para la controversia religiosa cuando la formación política Vox hace un llamamiento al Gobierno de Israel. Exigen que se aclare y rectifique la situación acontecida el domingo en la Iglesia del Santo Sepulcro, donde la entrada del cardenal Pierbattista Pizzaballa, líder de la iglesia católica en Jerusalén, fue frustrada por la Policía israelí, justo cuando se preparaba para celebrar la misa del Domingo de Ramos.
A través de un mensaje en la plataforma 'X', los representantes de Vox, liderados por Santiago Abascal, subrayaron que son conscientes de la complejidad del contexto en Jerusalén, un lugar marcado por el cierre de importantes sitios sagrados para las tres grandes religiones. No obstante, enfatizaron la necesidad de salvaguardar la "libertad religiosa" de los cristianos y aseguraron que se debe garantizar su seguridad ante los desafíos planteados por el extremismo islamista.
El Patriarcado Latino de Jerusalén no tardó en reaccionar, emitiendo un comunicado en el que denunciaban la intervención policial que obligó a la comitiva de Pizzaballa a abandonar el lugar antes de poder cumplir con su participación en la ceremonia religiosa. La diócesis de Jerusalén criticó esta acción como "irrazonable y desproporcionada", destacando el daño que causa a la sensibilidad de millones de creyentes alrededor del mundo, especialmente en momentos tan significativos como la Semana Santa.
A pesar de las críticas, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, junto con la Policía israelí, defendieron su decisión, argumentando que fue motivada por preocupaciones de seguridad, en línea con las directrices del Ejército en el contexto de enfrentamientos con Irán. Además, la Policía dijo haber notificado al Patriarcado Latino el día antes que la visita de Pizzaballa no sería posible por motivos de seguridad.