24h España.

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Bélgica busca distensión en su relación con España y aclara que no intentaron imponer su agenda en la última reunión.

Bélgica busca distensión en su relación con España y aclara que no intentaron imponer su agenda en la última reunión.

Una reciente contracumbre ha provocado tensiones entre diversos países europeos, incluido España, que enfatiza la importancia de la unidad ante reuniones exclusivas de un selecto grupo de líderes. Este encuentro previo a la cumbre formal a 27, celebrado en Bélgica, ha generado incomodidad en muchos círculos.

El primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, se ha esforzado por minimizar las fricciones con el gobierno español, que expresó su descontento respecto a la exclusividad del evento. De Wever aclaró que todos los miembros estaban invitados y que no había intención de imponer decisiones sobre los demás. En su evaluación, los Estados miembros tenían la oportunidad de participar en esta reunión preliminar organizada por Bélgica, Italia y Alemania.

Sin embargo, el presidente español, Pedro Sánchez, no asistió a esta reunión, que incluyó a una veintena de líderes europeos como el presidente francés Emmanuel Macron y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. España ha hecho saber su desacuerdo a Italia, calificando estas iniciativas de "perjudiciales" para la integración europea, en lugar de facilitar la toma de decisiones conjuntas.

Aún cuando tanto Alemania como Bélgica fueron impulsores del encuentro, el gobierno español optó por comunicar su descontento únicamente a Italia. Se alega que Sánchez y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, no discutieron este tema en su conversación, y que la queja fue enviada a través de canales que no se han especificado públicamente.

Al finalizar la cumbre, de Wever intentó calmar los ánimos, insistiendo en que la intención de este encuentro no era la de establecer una narrativa de dominancia sobre aquellos países que decidieron no participar, como España.

De Wever explicó que, aunque este tipo de reuniones suelen ser más reducidas, en esta ocasión se presentó una convocatoria inusualmente numerosa, con la participación de 19 Estados miembros más la presidenta de la Comisión, lo que él reconoció que podría no haber sido "un gesto elegante" hacia quienes no asistieron, pero reafirmó que la meta no era eclipsar el encuentro posterior.

“No se busca dar la impresión de que un grupo desea imponer su agenda a otros países. Esa no era la intención”, declaró de Wever tras la reunión.

La reunión previa, que se intentó justificar como un simple "encuentro de coordinación", ha sido vista con desconfianza por otros líderes presentes en la cumbre principal, incluso el propio presidente del Consejo Europeo, quien es anfitrión del evento.

Los líderes involucrados, entre los que se encuentran Merz, Meloni y de Wever, reconocieron el malestar generado y se manifestaron a favor de construir una agenda común que respete la unidad del bloque, especialmente en torno a temas de competitividad, que fueron el enfoque del encuentro inicial.

A juicio de Costa y otros líderes que se ausentaron de la reunión informal, es preciso que el Consejo Europeo sirva como plataforma para alcanzar ese consenso, evitando las dinámicas de grupos aislados que podrían obstaculizar el progreso colectivo.

A pesar de las divergencias, las declaraciones al final de la jornada presentaron un tono conciliador, subrayando la necesidad de mantener el bloque unido. Parte del debate se centró en la posibilidad de avanzar hacia una "Europa a dos velocidades" si los 27 países no logran implementar medidas concretas para fortalecer la competitividad europea en el futuro inmediato.

En tanto, el primer ministro irlandés, Micheál Martin, también indicó que no fue convocado a la reunión previa, cuestionando la pertinencia de realizarla justo en un día en que se esperaba una extensa agenda de discusión sobre los mismos temas. “No comprendo la necesidad de la reunión anterior, aunque hemos organizado eventos similares en otras ocasiones. Pero hay que ser justos con Costa y Von der Leyen; hoy era su jornada y estaban deseosos de profundizar en el debate sobre competitividad”, agregó Martin.