Bruselas defiende la eficacia de los controles sobre cítricos importados.
BRUSELAS, 24 de marzo. La Comisión Europea ha negado categóricamente que existan fallos sistemáticos en los controles de importación de cítricos, en respuesta a las alarmantes denuncias de agricultores españoles. Estos productores han advertido sobre la entrada de plagas y el uso de pesticidas prohibidos en productos que provienen de países terceros.
Durante una reciente sesión en la comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, el Ejecutivo comunitario afirmó que "no hay un fraude sistemático". Esta declaración surge como respuesta a una iniciativa ciudadana presentada por la Asociación Independiente de Agricultores de Nules, en la que se cuestiona la efectividad del control fronterizo y el cumplimiento de la normativa vigente en relación con estos productos.
Un portavoz de los agricultores expuso la grave situación en la comarca, señalando que han enfrentado pérdidas de hasta el 97% en las cosechas de naranjas dulces y del 94% en mandarinas. Además, indicó que los agricultores se han visto obligados a aumentar sus tratamientos fitosanitarios, lo que representa un costo adicional de hasta 2.000 euros por hectárea anualmente.
Desde Bruselas, se defendió que los controles realizados sobre alimentos como las naranjas de terceros países son suficientes y están alineados con la normativa comunitaria. Además, se destacó que estos controles se fundamentan en un análisis de riesgo que se revisa de manera periódica para asegurar su eficacia.
Asimismo, la Comisión presentó el hecho de que ninguna auditoría realizada ha mostrado diferencias significativas en la aplicación de las inspecciones entre los Estados miembros. Además, recordó que, en caso de detectar irregularidades, la Unión Europea tiene la capacidad de imponer medidas correctivas y, de ser necesario, incluso cerrar fronteras a las importaciones afectadas.
En el intercambio de opiniones, la eurodiputada del PP, Carmen Crespo, alertó sobre un posible "fraude comercial", abogando por el fortalecimiento de los controles y la necesidad de llevar a cabo auditorías in situ para comprobar la trazabilidad de los cítricos importados. Crespo argumentó que las cifras podrían indicar irregularidades que perjudican la competencia local.
Por otro lado, la eurodiputada socialista Sandra Gómez reconoció la "preocupación legítima" expresada por el sector, al tiempo que admitió la existencia de problemas fitosanitarios. No obstante, defendió que estas cuestiones se deben abordar con "rigor" y dentro del marco normativo europeo, sugiriendo un refuerzo en el seguimiento y en los recursos para mejorar la supervisión de los controles.
Al finalizar el debate, la comisión de Peticiones decidió mantener abierta la iniciativa y solicitar información adicional a la Comisión Europea antes de definir los próximos pasos a seguir en esta problemática.