Bruselas destina 115 millones para fomentar la innovación en la defensa europea.
BRUSELAS, 25 de marzo. La Comisión Europea ha dado a conocer hoy una innovadora herramienta de financiación, denominada 'Agile', diseñada para potenciar el avance técnico en el ámbito de la defensa. Esta iniciativa busca acelerar el desarrollo de tecnologías militares que posteriormente podrán ser aplicadas en el sector civil, incluyendo áreas clave como la inteligencia artificial, los drones y la computación cuántica.
Este nuevo proyecto será sometido a la consideración del Parlamento Europeo y del Consejo, con el objetivo de que su implementación se lleve a cabo a través del procedimiento legislativo estándar. Se espera que 'Agile' esté operativa como proyecto piloto a principios de 2027, permitiendo que las fuerzas armadas de Europa adopten rápidamente nuevas tecnologías en sus operaciones.
El enfoque de esta financiación está claramente dirigido hacia pequeñas y medianas empresas, así como a startups y scaleups, proporcionándoles una asistencia financiera "más ágil y flexible". El propósito es facilitar la rápida introducción de innovaciones en el mercado, tal como ha señalado un comunicado oficial de la Comisión Europea.
De acuerdo con la información proporcionada, 'Agile' pretende establecer un plazo de concesión sublime de tan solo cuatro meses, garantizando que las nuevas tecnologías puedan ser integradas en las fuerzas armadas de los Veintisiete países miembros en un rango de uno a tres años.
La Comisión, liderada por Ursula von der Leyen, ha enfatizado que los recientes conflictos, como la invasión rusa de Ucrania, han puesto de manifiesto la necesidad de ciclos de innovación más cortos en el campo de batalla. La capacidad para desarrollar, probar y desplegar nuevas tecnologías en un marco temporal de semanas o meses, en lugar de años, se ha vuelto esencial.
Este instrumento permitirá financiar entre 20 y 30 proyectos, aportando hasta el 100% de los gastos subvencionables. Además, se establecerá una cláusula retroactiva que permitirá a las empresas reclamar costes incurridos hasta tres meses antes de la finalización de la convocatoria de solicitudes, buscando así estimular la innovación de manera rápida.
El diseño de 'Agile' se alinea con las demandas más apremiantes de los Estados miembros, con el objetivo de garantizar que la defensa europea no solo sea innovadora, sino que esté siempre preparada para enfrentarse a cualquier amenaza.
En una conferencia de prensa celebrada en Bruselas, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Henna Virkkunen, defendió la creación de este instrumento, destacando que la guerra en Ucrania ha evidenciado la necesidad de que la industria de defensa europea sea "más competitiva y rápida".
Virkkunen también hizo hincapié en la fragmentación del sector de defensa europeo y las dificultades que enfrenta para acceder a procesos de contratación pública. Según su explicación, este proyecto piloto pretende ser el inicio de un proceso transformador, ayudando a que el sector sea "ágil y audaz", con la inclusión de empresas emergentes.
"'Agile' es la pieza que faltaba para llevar soluciones de defensa al mercado", afirmó, destacando que no se trata solo de una política, sino de una prioridad estratégica. "Queremos simplificar el camino a aquellos que tienen buenas ideas", añadió, reconociendo que el contexto global y las amenazas están en constante evolución.
El comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, también subrayó la necesidad de que las fuerzas armadas cuenten con nuevas tecnologías, tiempos de entrega más cortos y precios competitivos. Por ello, considera vital la transformación de la industria de defensa europea.
A pesar de reconocer que habría deseado que este nuevo instrumento tuviera un presupuesto mayor que los 115 millones de euros propuestos, Kubilius expresó su preocupación por el hecho de que hasta el 80% de los contratos de defensa en la UE se concentran en un reducido grupo de empresas, lo que contrasta con la situación en Estados Unidos, donde las grandes compañías se llevan apenas el 40% de los contratos.
Finalmente, subrayó que la Unión Europea debe "prepararse para las guerras del futuro, no para las del pasado", y que, en el intermedio, es fundamental "afrontar los conflictos actuales" adaptándose y acelerando la producción para ser "más inteligentes y rápidos que sus adversarios".