CEO de BlackRock advierte sobre una recesión mundial si el petróleo alcanza los 150 dólares debido al conflicto en Irán.
En Madrid, Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock, la mayor compañía de gestión de activos a nivel global, ha expresado su preocupación ante la posibilidad de una "recesión global". Este escenario se daría si el prolongado conflicto en Oriente Próximo lleva a los precios del petróleo a alcanzar los 150 dólares por barril. Por el contrario, si se logra una resolución que integre a Irán en la comunidad internacional, el costo del crudo podría descender por debajo de los niveles previos al estallido de la guerra.
En una reciente entrevista con la BBC, que ha sido recogida por Europa Press, Fink subrayó la dificultad de prever el desenlace exacto del conflicto. Sin embargo, el CEO de BlackRock enfatizó que se podrían presentar dos extremos: uno en el que el barril de petróleo caiga a 40 dólares, y otro en el cual supere los 150 dólares, sin opciones intermedias. “El futuro se encuentra en estos dos extremos”, afirmó.
El analista destacó que un escenario donde Irán continúe siendo visto como una amenaza podría llevar a precios del petróleo que superen los 100 dólares e inclusive se acerquen a los 150, lo que tendría serias repercusiones para la economía global. En cambio, si Irán es reintegrado a la comunidad internacional y su petróleo regresa al mercado, junto con un aumento en la producción de petróleo venezolano, los costos podrían ser más bajos que antes de los conflictos bélicos.
Fink mencionó que un precio de petróleo de 40 dólares indicaría un período de abundancia y crecimiento económico. Por el contrario, si los costos son elevados, el mundo podría enfrentar una recesión severa, lo que afectaría la cadena de suministro, abarcando desde fertilizantes agrícolas hasta componentes tecnológicos.
El ejecutivo aboga por un enfoque "pragmático" en el ámbito energético, donde los países aprovechen al máximo sus recursos para garantizar un acceso a la energía más asequible. Resaltó la vital importancia de disponer de energía y electricidad a bajo costo para el desarrollo económico.
Fink subrayó que uno de los problemas clave en Europa es la limitada diversidad de fuentes energéticas. Al respecto, destacó que diferentes países europeos están adoptando diversas estrategias: por ejemplo, Francia se ha inclinado hacia el nuclear, los países nórdicos promueven la energía hidroeléctrica, y España se enfoca en el aprovechamiento solar.
El CEO de BlackRock también señaló que es esencial ser pragmáticos en la búsqueda de beneficios para una mayor parte de la población, advirtiendo que el aumento en los precios de la energía actúa como un impuesto regresivo que afecta desproporcionadamente a los más vulnerables. “Si el petróleo hubiera estado en 150 dólares durante tres o cuatro años, muchos países habrían acelerado su transición a la energía solar”, aseguró.
Asimismo, Fink afirmó que Estados Unidos tiene suficiente capacidad para ser independiente en términos de hidrocarburos, pero también urgió a impulsar la adopción de energía solar, enfatizando la necesidad de manufacturar paneles solares en el país, desarrollar sistemas de almacenamiento de energía y crear una red eléctrica resiliente.
El director de BlackRock advirtió que uno de los principales problemas que enfrenta el Reino Unido, Estados Unidos y Europa es la falta de redes eléctricas interconectadas, lo que limita la eficacia energética. “Las redes son demasiado regionalizadas en este momento”, añadió, subrayando la importancia de diversificar las fuentes de energía, especialmente en un contexto donde la inteligencia artificial demanda un uso considerable de recursos energéticos.
Por otro lado, Fink abordó las recientes turbulencias en el sector de la deuda privada y rechazó cualquier comparación con la crisis financiera de 2007-2008. “No veo similitudes. Ninguna”, respondió categóricamente. Para él, la crisis del pasado estuvo marcada por un apalancamiento desenfrenado que derivó en una crisis mayor.
En este sentido, el director de BlackRock considera que el segmento de deuda privada en cuestión es relativamente pequeño dentro de los mercados de capitales, donde algunos inversores minoristas han intentado salir mientras que otros han demostrado interés en entrar. “Algunos están huyendo, y otros preguntan: ¿Puedo comprar más?”, concluyó.