En el marco de la reciente crisis política española, Santos Cerdán, ex secretario de Organización del PSOE, ha expresado su preocupación por lo que califica como una "persecución reminiscentes de la Inquisición". Durante su comparecencia ante la comisión Koldo del Senado, Cerdán ha solicitado una exhaustiva investigación sobre las "manipulaciones y ediciones" de los audios vinculados al caso del exasesor Koldo García Izaguirre.
Con firmeza, Cerdán ha afirmado su inocencia, declarando: "No soy un corrupto, y la verdad saldrá a la luz". Esta declaración se produjo al inicio de su intervención en la comisión investigativa que aborda los diversos aspectos del "caso Koldo". A pesar de su decisión de no declarar sobre los asuntos que actualmente se encuentran en el ámbito judicial, sí ha compartido su perspectiva sobre el clima político que rodea su testimonio.
En esta línea, Cerdán ha señalado las grabaciones de conversaciones entre él, Koldo García y el exministro José Luis Ábalos, las cuales son fundamentales para los informes de la Unidad Central Operativa (UCO). Denunciando lo que considera manipulaciones de estos materiales, ha instado a la comisión a exigir información acerca de los "mecanismos del Estado profundo" que, según afirma, siguen fabricando pruebas de manera irregular.
El exdirigente socialista ha enfatizado que el proceso que enfrenta es una clara violación de sus derechos fundamentales, describiéndolo como una cacería política que carece de justificación. "Se está llevando a cabo una investigación que ignora los derechos concretos de los implicados, afectando a varias personas con privilegios parlamentarios sin que se respeten las garantías legales", ha añadido Cerdán.
Con un look sobrio, vistiendo una chaqueta negra y una camisa blanca, Cerdán llegó a la sesión de la Cámara Alta poco antes de las 9:50 de la mañana, acompañado de su abogado. A su llegada, expresó que afronta la situación "con total normalidad", anunciando su inminente declaración ante un grupo de periodistas que lo aguardaba ansiosamente.
Dentro de la sala Clara Campoamor, el exsecretario del PSOE se mantuvo erguido, con los brazos cruzados y una expresión seria, mientras los fotógrafos y reporteros realizaban sus capturas durante más de diez minutos, un testimonio visual de la tensión y el drama que caracteriza este momento político tan crítico.
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