En la jornada del lunes 16 de diciembre, el Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, conocido como CENTCOM, ha dado a conocer que sus fuerzas han llevado a cabo ataques aéreos considerados "de precisión" contra posiciones del grupo yihadista Estado Islámico en territorio sirio, resultando en la muerte de 12 presuntos terroristas.
Según un comunicado emitido por el CENTCOM, estos ataques se han realizado en áreas que están bajo el control del antiguo régimen sirio y de las fuerzas rusas. Estas operaciones de bombardeo selectivo están enmarcadas dentro de una "misión en curso" orientada a desmantelar las capacidades del Estado Islámico, apuntando a sus líderes, operativos y campamentos.
El general Michael Erik Kurilla, al frente del CENTCOM, destacó que "en colaboración con nuestros aliados y socios en la región, no permitiremos que el Estado Islámico se reconstituya ni que saque partido de la inestabilidad actual en Siria", refiriéndose a la caída del régimen sirio y sus repercusiones en la seguridad regional.
La semana anterior, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, defendió este tipo de intervenciones aéreas argumentando que el objetivo de Washington es "prevenir el resurgimiento" del Estado Islámico, un enfoque que refleja la preocupación de la administración estadounidense por el potencial retorno de uno de los grupos extremistas más notorios del mundo.
La reciente ofensiva en Siria, que comenzó el 27 de noviembre en la provincia de Idlib, ha permitido que tanto yihadistas como rebeldes logren tomar Damasco, marcando el fin del régimen de la familia Al Assad, que ha permanecido en el poder desde 1971 —inicialmente bajo la dirección de Hafez al Assad (1971-2000) y posteriormente de su hijo, Bashar—, en un contexto de continuo repliegue de las tropas gubernamentales, que han recibido el apoyo de potencias como Rusia e Irán.
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