El Banco de España ajusta a la alza su proyección de PIB para 2026, alcanzando el 2,3%, mientras que la inflación se anticipa en un 3%.
En un reciente informe, el Banco de España ha actualizado sus proyecciones económicas, indicando un ligero aumento en las expectativas de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2026, que se sitúa ahora en un 2,3%. Sin embargo, las estimaciones para 2027 han sido recortadas en dos décimas, apostando por un crecimiento del 1,7%. Además, las predicciones de inflación han sido ajustadas al alza, anticipando un 3% para este año y un 2,5% para el siguiente.
Este viernes, el Banco de España ha hecho públicas sus proyecciones del primer trimestre, subrayando que el escenario actual está marcado por una incertidumbre significativa, en gran parte a causa del conflicto en Oriente Próximo.
El entidad liderada por José Luis Escrivá destaca que la economía española ha mostrado un dinamismo superior al esperado durante el último trimestre de 2025 y los primeros meses de 2026. Esto ha llevado a considerar un crecimiento más robusto del PIB, que podría haber alcanzado el 2,4% en 2026, en un contexto de paz. Sin embargo, la escalada del conflicto ha ajustado esta cifra a un 2,3%.
Este cambio en las proyecciones refleja una disminución estimada de 0,4 puntos debido al conflicto bélico, que se compensaría parcialmente con un impulso fiscal del Gobierno, que aportaría 0,3 puntos al crecimiento.
En cuanto al año 2027, el Banco de España prevé un crecimiento más modesto del 1,7%, que se aleja en tres décimas de lo anticipado previamente. Este ajuste responde al deterioro del contexto internacional y a la reducción del apoyo fiscal por parte del estado.
En términos de inflación, la general se pronostica en un 3% para 2026, incrementándose en nueve décimas respecto a proyecciones anteriores, mientras que la inflación subyacente podría alcanzar el 2,7%, dos décimas más que lo esperado antes.
El aumento de la inflación se asocia a factores como el reciente crecimiento de los precios energéticos. Si bien se anticipa que la reciente reducción de la fiscalidad energética que el Gobierno ha implementado podría mitigar en parte este efecto, el Banco de España señala que el impacto del alza de precios se acentuará en el segundo semestre de 2026.
Las proyecciones también muestran un panorama complicado para los años siguientes. En 2027, se espera que la inflación general y la subyacente se mantengan en cifras preocupantes, alcanzando el 2,5% y 2,7% respectivamente, en gran parte debido a las fluctuaciones de los precios de las materias primas energéticas y a cambios fiscales que se prevén.
El informe del Banco de España incluye diversos escenarios alternativos que contemplan distintas dinámicas y fundamentos económicos, analizando cómo los shocks energéticos podrían afectar a la economía a lo largo de la cadena de producción.
Bajo un escenario adverso, el crecimiento del PIB podría caer al 2,2% en 2026, con tasas de inflación que podrían llegar a un 3,9%. En un contexto más severo, donde el conflicto bélico perdure, las proyecciones de crecimiento se reducirían a un 1,9% y un 1,1% para esos años, mientras que la inflación podría escalar hasta un 5,9% y un 3,2% respectivamente.
En términos de empleo, se anticipa que su crecimiento se desacelerará. Si en 2025 se registró un incremento del 2,7%, se espera que baje a un 2,2% en 2026 y un 1,3% en 2027. La productividad por ocupado, por su parte, se mantendrá débil durante 2026 para luego repuntar en 2027.
Por otro lado, la tasa de desempleo, aunque seguirá mejorando, lo hará a un ritmo más lento, con una caída prevista de seis décimas en 2026, y tres en 2027.
El Banco de España también advierte que la tensión en el mercado laboral podría seguir ejerciendo presión sobre los salarios en los próximos trimestres, con expectativas de un crecimiento salarial que superará las previsiones anteriores, alcanzando un aumento del 4,1% en 2026 y un 3,9% en 2027.
En resumen, el déficit se situará en un 2,3% para ambos años, aunque se espera que el contexto macroeconómico favorezca la reducción del déficit público en general, aunque factores como el paquete de medidas del Gobierno limitarán este impacto positivo en 2026.
Finalmente, se prevé que la deuda sobre el PIB se ajuste ligeramente en 2026 y 2027, con tasas que alcanzarán el 99,2% y el 98,1% respectivamente, a medida que el crecimiento nominal del PIB influya en estas proyecciones. Sin embargo, se mantienen riesgos sobre el gasto público que podrían exceder los límites establecidos por las normativas europeas en los próximos años.