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El Tribunal Constitucional de Rumanía exige un nuevo recuento de los votos en las elecciones presidenciales ganadas por el prorruso Georgescu.

El Tribunal Constitucional de Rumanía exige un nuevo recuento de los votos en las elecciones presidenciales ganadas por el prorruso Georgescu.

MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

El Tribunal Constitucional de Rumanía ha tomado una decisión trascendental al ordenar el recuento de los 9,4 millones de votos emitidos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, celebradas el pasado domingo. En un giro inesperado, el candidato independiente de extrema derecha y conocido por sus inclinaciones prorrusas, Calin Georgescu, logró obtener la mayor cantidad de votos, desafiando las expectativas previas.

El pasado miércoles, el tribunal recibió dos solicitudes de anulación de la primera ronda de votaciones provenientes de Sebastian Constantin Popescu, del Partido Nueva Rumanía, y Cristian Terhes, del Partido Conservador Nacional Rumano. Estos candidatos, quienes apenas alcanzaron un 0,15% y un 1,03% de los votos respectivamente, alegaron diversos motivos para impugnar el resultado de las elecciones.

Se espera que el Tribunal Constitucional dé a conocer su respuesta a estas impugnaciones en la tarde del viernes, aunque no se descarta que el anuncio se posponga hasta el sábado, justo en la antesala de las elecciones parlamentarias programadas para el 1 de diciembre. La segunda vuelta de las elecciones presidenciales está fijada para una semana después, un evento que podría verse influenciado por el desenlace de este recuento.

Calin Georgescu, quien se ha proclamado vencedor de la primera vuelta con un 23% de los votos, ha optado por guardar silencio respecto a la decisión del tribunal. Su equipo de comunicación se limitó a señalar que no emitirían comentarios sobre una decisión tomada por una institución de tal índole, reflejando una postura cautelosa ante una situación tan delicada.

A pesar de que la solicitud de Popescu relacionada con irregularidades en la financiación de la campaña de Georgescu fue desestimada, el tribunal no desechó la impugnación de Terhes. Este último ha denunciado problemas en el conteo de los votos de la otra triunfadora de la jornada, Elena Lasconi, candidata de la conservadora Unión para Salvar Rumanía (USR), quien logró una estrecha victoria sobre el primer ministro Marcel Ciolacu por solo 2,000 votos. Tras este revés electoral, Ciolacu renunció rápidamente a su liderazgo dentro del Partido Socialdemócrata rumano.

Liviu-Ionut Mosteanu, líder del USR en la Cámara de Diputados, ha manifestado su desconfianza hacia la decisión del Tribunal Constitucional, sugiriendo que hay individuos dispuestos a aferrarse al poder a cualquier coste. Afirmó que, hasta el lunes, muchos líderes políticos habían aceptado los resultados, incluso aquellos que no se hallaban satisfechos con los mismos, refiriéndose específicamente al primer ministro Ciolacu, quien se acercó a la ciudadanía para reconocer el resultado y felicitar a los ganadores.

Mosteanu ha calificado la acción del tribunal como “jugar con fuego en una gasolinera”, advirtiendo sobre los peligros que esto presenta para la democracia. Hizo un llamado a otros partidos para que se opongan a la orden del tribunal, enfatizando la urgencia de iniciar la campaña para la segunda vuelta.

“Cualquier día que se pierda es un día que se le cede a los proeuropeos, y no creo que se busque dar ventajas al candidato extremista”, subrayó, refiriéndose al candidato Georgescu.

Desde el punto de vista financiero, la campaña de Georgescu también está bajo el escrutinio. Sebastián Constantin Popescu presentó el miércoles una impugnación que cuestiona la transparencia de cómo se financió la campaña del candidato, quien declaró tener cero gastos al utilizar en gran medida las redes sociales, en particular TikTok, para proyectar su mensaje. Además, se le acusa de haber recibido fondos desde el exterior, lo que suscita preocupaciones sobre la legalidad de su financiación.

El escrito de Popescu alega que Georgescu se presentó como un candidato “justo y honesto” mientras violaba las leyes electorales al financiar ilegalmente su campaña. También se argumenta que su acercamiento con un estilo “aparentemente amateur” creó la ilusión de una amplia base de apoyo popular, una estrategia que, según se sostiene, distorsiona la percepción pública y contraviene la norma de transparencia.

Las inquietudes sobre la financiación de la campaña de Georgescu han llegado a la Fiscalía, ya que la Autoridad Electoral ha recibido varias solicitudes para investigar cómo es que Georgescu logró ser el candidato más votado sin haber invertido dinero hay que aclarar en su campaña.