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Escribano conmemora un exitoso año al mando de Indra, impulsada por su enfoque en defensa y un récord en Bolsa.

Escribano conmemora un exitoso año al mando de Indra, impulsada por su enfoque en defensa y un récord en Bolsa.

MADRID, 18 de enero de 2024.

Este próximo 19 de enero se cumple un año desde que Ángel Escribano tomó las riendas de Indra, una compañía que ha experimentado un crecimiento asombroso en su valor en bolsa, aumentando su capitalización en un 222,53% y superando por primera vez la barrera de los 10.000 millones de euros. Este notable ascenso se ha producido en un entorno donde la empresa ha sabido capitalizar el interés en el sector de la defensa.

Aunque su predecesor, Marc Murtra, había fomentado la importancia de la defensa dentro de la estrategia empresarial, la llegada de Escribano —con una sólida trayectoria en el ámbito industrial— ha acelerado la transformación de Indra en el líder nacional en este sector en España. Sin embargo, Escribano ha expresado en repetidas ocasiones que no le agrada ser denominado de esta manera.

Uno de los movimientos clave bajo su liderazgo fue la compra del 89,68% de Hispasat, el operador de satélites, incluyendo su división militar Hisdesat. Esta transacción, cuyo monto alcanzó los 725 millones de euros y fue anunciada conjuntamente en enero de 2025, se completó a finales del año pasado, aunque su preparación inició antes de que Escribano asumiera la presidencia.

Además, en junio de 2025, Indra adquirió el control de Tess Defence, una firma asociada a Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), que ha recibido importantes contratos del Ministerio de Defensa para la producción de vehículos blindados. A pesar de los desafíos anteriores, como las demoras en las entregas de los blindados 8x8 Dragón, que llevaron a sanciones por parte del Ministerio, Indra logró entregar 41 unidades listas para uso operacional en 2025.

En el centro de todo esto se encuentra una posible fusión con EM&E, que representa una de las iniciativas más significativas en el primer año de Escribano al mando. Aunque el consejo de administración de Indra ha aprobado esta propuesta, la situación está teñida de complejidades por los conflictos de intereses, dado que Escribano es copropietario de EM&E junto a su hermano, quien también es miembro del consejo en Indra.

Con un 14,3% de participación, EM&E es el segundo mayor accionista de Indra, solo detrás del Gobierno, que posee un 28% a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Además, Indra ha reforzado su apuesta por el sector de los drones mediante varias adquisiciones en los últimos meses.

A finales de julio, Indra integró la división de drones de la empresa española Aertec para fortalecer su oferta de armamento. En diciembre, firmó un acuerdo con el Grupo CPS para adquirir tecnología de sistemas aéreos no tripulados y, recientemente, alcanzó un pacto con Altitud Angel, una firma británica, para comprar su plataforma de gestión de tráfico aéreo para drones.

La noticia más destacada en el sector de los drones ocurre esta semana, con el anuncio de una colaboración con la empresa emiratí Edge para fabricar drones 'kamikaze' en Villadangos de Páramo, León. Este proyecto cuenta con una cartera de pedidos anual estimada en 2.000 millones de euros y prevé generar alrededor de 200 empleos una vez que alcance su capacidad máxima.

La importancia creciente de Indra en el ámbito de la defensa se ha reflejado en su rol como principal adjudicatario de los programas de modernización militar del Gobierno. La compañía ha sido además una de las beneficiarias de los préstamos al 0% otorgados para financiar estos proyectos, que totalizan 14.224 millones de euros, de los cuales Indra ha recibido 7.944 millones.

A pesar del notable progreso y las operaciones ejecutadas, la etapa de Escribano no ha estado exenta de controversias. En marzo, durante una intervención en una comisión de Seguridad Nacional, Escribano criticó abiertamente a Santa Bárbara Sistemas, propiedad de General Dynamics, tras el rechazo de una oferta de Indra por una planta de producción de vehículos en Asturias. Esto llevó a Indra a comprar otra planta de Duro Felguera para iniciar su propia producción militar.

Las tensiones han aumentado en diciembre, cuando General Dynamics impugnó 3.000 millones de euros en préstamos gubernamentales destinados a Indra para proyectos de modernización militar. Aunque el Tribunal Supremo ha aceptado el recurso, la decisión sobre si se bloquearán cautelarmente los fondos aún está pendiente.

De igual manera, General Dynamics ha manifestado su intención de recurrir la adjudicación de contratos por 7.240 millones de euros para la producción de artillería, lo que se añade a un contexto de creciente rivalidad entre ambas compañías.