El líder de Hezbolá, Naim Qassem, ha expresado su firme apoyo al régimen de Bashar al Assad en medio de la creciente ofensiva de rebeldes y yihadistas en Siria. Durante su discurso, Qassem denunció este jueves que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han infringido más de 60 ocasiones el acuerdo de alto el fuego que se logró a mediados de mes, un pacto que no sólo busca terminar con los ataques entre los dos lados, sino también asegurar la retirada de las tropas israelíes y de los milicianos de Hezbolá del sur de Líbano.
El líder chií subrayó que el acuerdo establece un entendimiento interno entre el Ejército libanés y la resistencia, refiriéndose a Hezbolá, resaltando que Israel no tiene cabida para interferir en estos asuntos. En este contexto, Qassem destacó la responsabilidad del Ejército libanés de garantizar el cumplimiento de dicho acuerdo, haciendo hincapié en las violaciones perpetradas por Israel.
Asimismo, Qassem celebró que el alto el fuego sea un paso hacia la implementación de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, una decisión adoptada en 2006 que contemplaba la retirada de Hezbolá y las tropas israelíes del sur de Líbano como una salida al breve pero intenso conflicto de ese año.
El líder de Hezbolá no evitó reconocer que su organización ha enfrentado uno de sus “peores momentos” durante la guerra actual. Señaló que se ha tratado de una de las fases más peligrosas desde la fundación del grupo hace 42 años, enfatizando que la resistencia se ha visto sometida a una agresión brutal que ha afectado a Líbano en su totalidad. "Le hicimos frente y permanecimos firmes", declaró Qassem, quien considera que el alto el fuego representa una victoria para su movimiento.
Explicando el sentido de su éxito, Qassem mencionó varios "factores clave", como el combate cuerpo a cuerpo con las tropas israelíes, los ataques aéreos con drones, el orgullo por los "mártires" de su causa y la habilidad de Hezbolá para reorganizar y reparar sus estructuras de mando dentro de Líbano, lo que refuerza su capacidad de respuesta.
A pesar de reconocer que Hezbolá ha padecido “graves heridas” durante el conflicto, Qassem afirmó que, gracias al alto el fuego, la organización se está recuperando poco a poco. “Hezbolá sigue siendo fuerte por su estructura, su representación en el Parlamento y su popularidad. Es un jugador importante en el país, y seguirá siéndolo”, subrayó con convicción.
En el ámbito del apoyo social, Qassem informó que el grupo ha distribuido hasta 57 millones de dólares entre más de 170.000 familias víctimas de los ataques israelíes. Estos fondos, según el líder de Hezbolá, provienen de donaciones de Irán, y prometió entregar más ayuda a aquellos que han perdido sus hogares debido a la violencia.
En un giro hacia la situación en Siria, Qassem se refirió a la reciente reactivación de hostilidades, donde grupos rebeldes y yihadistas han lanzado una ofensiva contra el régimen de Assad, logrando capturar la ciudad de Alepo y desplazándose hacia Hama. Este avance se produce mientras el Ejército sirio se retrasa en sus posiciones, a la espera de respaldos internacionales.
Qassem acusó a Estados Unidos e Israel de orquestar esta agresión en Siria, describiendo a los grupos rebeldes como meras herramientas al servicio de estos intereses. "Estamos al lado de Siria", afirmó, prometiendo a Al Assad el respaldo necesario para contrarrestar esta ofensiva.
Los combates en la región de Hama se han intensificado en los últimos días, con rebeldes y yihadistas logrando avances significativos desde el inicio de su ofensiva el 27 de noviembre. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, estos enfrentamientos han dejado más de 700 muertos, incluidos alrededor de 110 civiles, además de cientos de combatientes de ambos lados y miembros del Ejército sirio en retirada.
La ofensiva se compone en realidad de dos operaciones: 'Disuadir la Agresión', dirigida por Hayat Tahrir al Sham (HTS), y 'Amanecer de Libertad', encabezada por otros grupos rebeldes sirios. Esta acción militar es la primera de gran escala desde que los presidentes de Turquía y Rusia, Recep Tayyip Erdogan y Vladimir Putin, acordaran un alto el fuego en 2020, tras meses de enfrentamientos.
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