En Madrid, el 4 de diciembre, la situación en el sur de Líbano se vuelve tensa a medida que el Ejército israelí ha decidido emitir "advertencias urgentes" a los habitantes de dos localidades ante inminentes bombardeos dirigidos a lo que se considera "infraestructuras militares" de Hezbolá. Esta decisión se produce a pesar del alto el fuego alcanzado hace más de un año después de un largo periodo de combates que se intensificaron tras los ataques del 7 de octubre de 2023.
El portavoz en árabe de las Fuerzas de Defensa de Israel, Avichai Adrai, utilizó su cuenta en la red social X para comunicar que "las FDI llevarán a cabo ataques inminentes sobre las instalaciones militares de Hezbolá en el sur de Líbano", justificando estas acciones como una respuesta a los intentos de la milicia chií de reactivar sus operaciones en la región.
En su mensaje, Adrai instó a los residentes de las localidades de Yabaa y Mahruna a evacuar áreas señaladas con "edificios marcados en rojo" en mapas específicos. "Es crucial que se alejen por lo menos 300 metros de las zonas designadas para garantizar su seguridad", sostuvo, enfatizando el riesgo que corren si deciden permanecer en esas áreas.
A pesar del cese de hostilidades formalizado en noviembre de 2024, Israel ha llevado a cabo numerosos bombardeos en territorio libanés, justificando sus acciones bajo el argumento de combatir la actividad de Hezbolá. Tanto el gobierno de Beirut como el grupo armado han expresado su descontento por estas operaciones, que también han sido condenadas por la comunidad internacional, incluida Naciones Unidas.
El acuerdo de alto el fuego estipulaba que ambos bandos deberían retirar sus fuerzas del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí mantiene aún cinco puestos en territorio libanés, una acción que ha sido objeto de críticas por parte de las autoridades libanesas y del propio Hezbolá, que demandan el cese inmediato de esta presencia militar.
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