La crisis de vivienda en España podría disuadir a estudiantes internacionales y afectar la economía, alerta ICEX.
MADRID, 22 de enero.
El acceso a una vivienda adecuada se ha convertido en un desafío creciente que podría obstaculizar la llegada de estudiantes internacionales a España. Esto no solo podría repercutir negativamente en la economía, sino también causar un aumento en el desempleo y limitar las oportunidades de 'Internacionalización en Casa' para quienes no tienen la posibilidad de cursar estudios o trabajar en el extranjero.
Esta importante advertencia surge del informe 'Alojamiento de estudiantes y captación internacional 2025', respaldado por ICEX y EduEspaña, que se presentó este jueves en Ifema Madrid durante la celebración de Fitur. Según el estudio, una disminución en el número de estudiantes internacionales podría restringir el impacto económico positivo del sector, que en el período 2022-2023 aportó al menos 6.300 millones de euros al PIB español.
La investigación ofrece una perspectiva actual y relevante sobre cómo el mercado inmobiliario influye en la elección de España como destino académico por parte de los estudiantes internacionales.
Las autoras, Cristina Grasset y Bárbara García Menéndez, subrayan que, aunque España debe continuar siendo un destino atractivo por su alta calidad educativa, los problemas relacionados con la vivienda podrían frenar el crecimiento del número de alumnos extranjeros.
Es notable que España, reconocida como uno de los principales destinos educativos a nivel mundial, ha experimentado un aumento constante de estudiantes internacionales que eligen programas de calidad con diferentes modalidades y duraciones.
En el curso académico 2022-2023, más de 161.000 estudiantes internacionales se inscribieron en universidades españolas para cursar todas las asignaturas de su titulación, y tuvieron acceso a distintas opciones de alojamiento, como casas de familia, apartamentos compartidos y residencias universitarias, así como otros alojamientos gestionados por empresas privadas.
La movilidad internacional en la educación superior sigue creciendo, y se estima que, para el año 2030, unos 9 millones de estudiantes se matricularán en instituciones educativas fuera de sus países de origen.
El estudio destaca que el alojamiento es un elemento clave para los estudiantes internacionales, ya que incide directamente en su confort, seguridad y en su nivel de integración cultural y académica. Aunque es complicado cuantificar el impacto de este factor en la elección de un destino, es evidente que los estudiantes no se inclinarán por lugares con dificultades para encontrar vivienda adecuada.
Un informe de CBRE (2024) evidencia que la calidad de vida y las instituciones educativas de Europa han atraído a un creciente número de estudiantes, quienes se enfrentan, sin embargo, a una grave falta de viviendas y alquileres cada vez más inasequibles.
Desde 2018-19 hasta 2022-23, España ha visto un aumento significativo en el coste medio mensual de vida para estudiantes internacionales, que se ha elevado un 76%.
El estudio presentado advierte que, para continuar avanzando en la internacionalización, "las universidades españolas necesitan hacer frente al reto de la vivienda".
Las autoras hacen un llamado a las universidades para que tomen un rol más activo e inviertan en servicios de alojamiento, establezcan recursos, ofrezcan soluciones innovadoras, y forjen alianzas público-privadas. También enfatizan la necesidad de informar a los estudiantes sobre las opciones de alojamiento disponibles desde el primer momento de su proceso de admisión.
Para las universidades, garantizar una vivienda adecuada representa una ventaja competitiva tanto en el ámbito nacional como internacional, siendo la colaboración entre todas las partes interesadas crucial para asegurar el acceso a alojamientos y reducir las barreras que dificultan la captación internacional.
El comentario de la consejera delegada de ICEX, Elisa Carbonell, resalta que, con la globalización de la educación superior y el aumento en la competencia entre universidades, la interrelación entre la movilidad estudiantil y el mercado inmobiliario va a intensificarse progresivamente.
Carbonell también señala que contar con estrategias de planificación adecuadas es fundamental para maximizar los beneficios económicos y culturales de este fenómeno, sin comprometer la sostenibilidad urbana ni el acceso a la vivienda equitativa.
Las autoras del estudio advierten que los estudiantes potencialmente cualificados "no se matricularán en programas académicos en España a menos que tengan acceso a alojamiento que cumpla con sus expectativas y necesidades", exhortando a las instituciones educativas a ser conscientes de la urgente necesidad de ofrecer opciones de alojamiento de calidad que sean competitivas en precio y gestión profesional.
Por último, el informe concluye que España debe definir su postura con respecto a los estudiantes internacionales: acogedora o restrictiva. La incertidumbre generada por la legislación pendiente, los frecuentes cambios regulatorios, los complicados procesos de admisión y los mensajes contradictorios del gobierno dificultan los esfuerzos de captación de las universidades. En contraste, naciones como Alemania y Francia ya están implementando medidas proactivas para aumentar la matrícula internacional.
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