La izquierda en el Congreso critica a Vox por promover el odio y advierte que la prohibición del burka no empodera a las mujeres.
El día 17 de febrero en Madrid, se llevó a cabo un tenso debate en el Congreso de los Diputados, donde las formaciones políticas progresistas como el PSOE, Sumar, Podemos, ERC y Compromís unieron sus voces para criticar las propuestas de Vox, a quienes acusan de exponer un discurso de odio. El eje de la discusión fue la iniciativa de Vox para prohibir el burka en espacios públicos, que considerarían como una medida dañina para las mujeres.
Durante la sesión plenaria, se discutió la Proposición de Ley Orgánica presentada por Vox, que busca restringir el uso del velo integral en el espacio público, una medida que los partidos críticos argumentan que no protegerá realmente a las mujeres ni promoverá su dignidad.
Blanca Armario, diputada de Vox, defendió la propuesta afirmando que el burka representa una "mazmorras textil y móvil", e insistió en que es crucial para la preservación de la identidad cultural de España. Su argumento se basó en una concepción de la dignidad femenina que, a su juicio, está en riesgo por la diversidad cultural.
Armario subrayó que, según su perspectiva, España no puede seguir aceptando más inmigración, especialmente de aquellos que considera que no respetan las normas culturales y sociales del país. Para ella, el multiculturalismo sería un fracaso que pone en peligro la cohesión social.
La diputada de Vox aseguró que la oposición a estos argumentos no es una cuestión de racismo, sino un rechazo a lo que ella denomina "mentalidades" que, en su opinión, podrían amenazar las libertades de las mujeres españolas. Dijo que abogan por un espacio donde no haya miedo a salir a la calle ni a que la cultura de otras partes del mundo imponga restricciones en la vida cotidiana.
Desde el PSOE, Andrea Fernández arremetió contra la propuesta, afirmando que su fin no es la defensa de los derechos de las mujeres, sino más bien la promoción de la islamofobia. Describió el discurso como cargado de hostilidad y provocación, advirtiendo que asociar la delincuencia con la religión islámica es una dañina forma de xenofobia que desvirtúa la dignidad femenina.
Los socialistas subrayaron que la medida no contribuye a la protección de las mujeres y adujeron que el Consejo de Europa ya ha abordado estas cuestiones de manera más efectiva. Fernández abogó por un debate más serio y fundamentado en cuanto a las libertades individuales.
Desde Sumar, Esther Gil de Reboleño enfatizó que aquellos que niegan la violencia de género no tienen autoridad moral para hablar sobre la dignidad y seguridad de las mujeres, calificando la propuesta de Vox como una broma de mal gusto.
Gil de Reboleño propuso una reflexión sobre las verdaderas soluciones para las mujeres obligadas a vestir ciertas prendas, cuestionando si sanciones y multas realmente contribuirían a mejorar su situación.
La portavoz de Podemos, Noemí Santana, destacó que la intención de Vox es levantar un debate que, según su perspectiva, no tiene cabida en la actualidad, y que se aprovechan de estas tensiones para continuar alimentando un discurso de odio.
Pilar Vallugera de ERC advirtió sobre las posibles repercusiones de la propuesta, temiendo que pudiera llevar a las mujeres a situaciones de aislamiento y vulnerabilidad. La formación consideró que el proyecto es inhumano y contraproducente.
Agueda Micó, de Compromís, reivindicó que el feminismo no se basa en prohibiciones sobre la vestimenta de las mujeres, sino más bien en asegurar su derecho a decidir cómo vestir sin ninguna imposición.
En contraposición, Ester Muñoz, del PP, solicitó que la propuesta de Vox se tramitara en defensa de la dignidad y libertad de todas las mujeres en el país, señalando que el velo integral es una manifestación de la invisibilidad femenina.
Muñoz describió el burka como un instrumento de control y sostuvo que quienes no estén de acuerdo con la libertad de las mujeres en España no deberían estar aquí. Admitió que el texto tiene imperfecciones y que el PP no ha tenido oportunidad de mejorarlo.
Miriam Nogueras, de Junts, reveló que su grupo ha presentado también una iniciativa para prohibir el burka, argumentando que el interés real por este asunto es superficial y que su verdadero lema es "ni burka, ni Vox".
Finalmente, Mikel Legarda, del PNV, criticó la propuesta, sugiriendo que alimenta estereotipos negativos hacia el islam y cuestionó que el enfoque del debate sea el correcto. Reiteró la necesidad de un diálogo constructivo que no derive en acciones populistas.
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