En un devastador reportaje sobre la situación en Sudán, se informa que al menos 31 personas han perdido la vida, entre ellas cuatro profesionales de la salud y cinco niños, como resultado de ataques lanzados contra centros médicos en la región de Kordofán. Este marco de violencia se ha intensificado en los últimos días entre el Ejército sudanés y las llamadas Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha manifestado su profunda consternación ante estos actos, que ocurrieron entre el 3 y el 5 de febrero, golpeando gravemente un centro de atención primaria y un hospital en Kadugli, además de otro centro médico en Al Reef Alshargi. A través de un comunicado, la OMS ha exigido que se detengan de inmediato estos ataques, que han dejado a la población sin acceso a servicios médicos cruciales.
La organización ha calificado estos actos de "lamentable violación del derecho Internacional Humanitario", enfatizando que los centros de salud, los pacientes y los trabajadores sanitarios deben ser protegidos en todo momento. “La atención médica es un derecho fundamental y su restricción es inaceptable en un contexto donde es más necesaria que nunca”, ha expresado la OMS.
Por su parte, las Fuerzas de Apoyo Rápido han desmentido cualquier implicación en los ataques recientes, apuntando a las fuerzas del Ejército sudanés como los verdaderos responsables. Esta versión se produce tras la denuncia de médicos locales sobre un ataque devastador por un dron que causó la muerte de 24 desplazados, un incidente que también ha sido objeto de insistentes acusaciones mutuas.
Las RSF han expresado su desasosiego ante lo que consideran juicios precipitados por parte de diversos actores regionales, quienes, según ellos, han hecho uso de información poco verificada. “El entorno mediático está plagado de desinformación y campañas engañosas que distorsionan la realidad en el terreno”, afirmaron en un comunicado.
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