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Economía 8 de Octubre de 2026 · 10:59h 3 min de lectura

Las empresas gastan millones en IA, pero ahora controlan cuánto y cómo usan los tokens

¿Sabías que las compañías ya no solo quieren que la IA funcione, sino que también se preocupan por cuánto cuesta cada tarea que realiza? La tendencia ahora es usar la inteligencia artificial de forma más inteligente, no más. Se llaman 'tokens' y son como las fichas que usan los programas para hacer cálculos. Lo importante es que las empresas quieren gastar menos en estos tokens sin perder eficiencia.

Hasta hace poco, muchas empresas usaban la IA sin preocuparse mucho por el coste, simplemente querían resultados. Pero ahora, con la economía en marcha, los directivos empiezan a mirar cada euro que invierten en IA. Lo llaman 'token taming', que significa usar estos recursos de la forma más efectiva posible. La idea es evitar que la IA consuma más recursos de los necesarios, para no pagar facturas altas e innecesarias.

¿Qué pasa si no controlamos esto? Que si la IA no entiende bien el contexto de cada empresa, puede trabajar más de lo que debería, generando errores y costes adicionales. Esto afecta a toda la organización, desde el departamento de atención al cliente hasta la producción. Al final, el dinero que se invierte en IA puede convertirse en un gasto descontrolado si no se gestiona bien.

Para los ciudadanos, esto significa que las empresas están cuidando más su dinero, pero también que la tecnología puede ser más eficiente y menos invasiva. Sin embargo, también hay riesgo de que si no se controlan bien los costes, la IA pueda fallar o dar respuestas menos precisas. Es una carrera por hacer que la IA sea más 'barata' y más efectiva, que puede impactar en cosas tan cotidianas como la atención que recibimos o los servicios que usamos.

¿Qué deberías hacer tú ahora? Que las empresas y quienes toman decisiones en ellas sean transparentes sobre cómo usan la IA y cuánto les cuesta. Como consumidor, también debes exigir que la tecnología se utilice de forma responsable y que no te afecte negativamente en tu día a día. La clave está en que la IA sea una herramienta que ayude sin salirnos del control, pero eso requiere vigilancia y buenas prácticas.

El futuro cercano puede traer una mayor regulación o más controles privados sobre el uso de la IA. Es fundamental que tanto empresas como gobiernos trabajen juntos para que esta tecnología beneficie a todos sin que salga descontrolada. La responsabilidad está en quienes la desarrollan y en quienes la usan, para que no se convierta en un gasto desmedido que afecte a la economía y, en última instancia, a todos los ciudadanos.

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