Una tragedia se ha desatado en el este de la República Democrática del Congo, donde se han perdido las vidas de nueve soldados sudafricanos, quienes estaban en misión de apoyo a las Fuerzas Armadas congoleñas en medio de un intenso combate contra grupos rebeldes. Este conflicto se ha intensificado en las últimas jornadas, coincidiendo con un ultimátum lanzado en Goma, la capital de Kivu Norte.
El Movimiento 23 de Marzo (M23), una milicia rebelde, ha emitido un comunicado desafiante en el que exige la inmediata retirada de todas las fuerzas militares extranjeras presentes en el país. Esta demanda se produce en un contexto de restricción de accesos en la frontera con Ruanda, mientras la lucha por el control de Goma se hace cada vez más feroz.
En su declaración, el M23 hace un llamado urgente a las fuerzas de defensa externas, en particular a la Fuerza de Defensa Nacional de Burundi (FDNB) y a la misión de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC). En sus palabras, el grupo busca la detención inmediata de las agresiones contra la población y una retirada de las fuerzas extranjeras del territorio congoleño.
Varias fuentes han señalado que fuerzas burundesas, que aparentemente visten uniformes congoleños, están combatiendo junto a las FARDC contra el M23, el cual está considerado un grupo afín a Ruanda. En respuesta a esta situación, la SADC ha desplegado más de 3.000 efectivos de diferentes nacionalidades, incluyendo Sudáfrica, Tanzania y Malaui, para ayudar a estabilizar la región.
El M23 también ha reiterado un ultimátum de 48 horas a las FARDC, demandando que depongan las armas en Goma, una ciudad que se ha visto acorralada por la milicia rebelde, quedando con Ruanda y el lago Kivu como únicos accesos. Aún más grave es que han declarado el cierre del espacio aéreo sobre Goma, argumentando que las fuerzas leales al gobierno están utilizando el aeropuerto local para operaciones bélicas que afectan a los civiles.
“El pueblo de Goma ha sufrido lo suficiente y debe ser liberado”, aseveró su portavoz, Lawrence Kanyuka, en un comunicado instando a una acción inmediata para evitar una mayor escalada del conflicto.
Mientras tanto, los cruces fronterizos hacia Ruanda se están volviendo cada vez más restrictivos, poniendo a los ciudadanos congoleños en una situación más vulnerable. “El cruce de la frontera se está complicando, con prohibiciones recientemente impuestas a algunos congoleños para entrar a Ruanda”, relató el periodista y cofundador de 'Congo Check', Rodriguez Malabar.
Las autoridades congoleñas no muestran señales de que la violencia cese. El vicegobernador de Kivu Norte, Romuald Ekuka, lanzó una contundente advertencia al M23: “Si se atreven a entrar, Goma será su cementerio”.
En otro giro de los eventos, el Ejército sudafricano ha confirmado la muerte de sus nueve soldados, quienes perdieron la vida tras dos días de combates intensos con el M23. La Fuerza Nacional de Defensa de Sudáfrica (SANDF) ha subrayado el sacrificio de su personal comprometido con la misión de mantener la paz en la región.
Siete de estos soldados formaban parte de un destacamento sudafricano en la región desde diciembre de 2023, enviado como parte de la misión de la SADC, que tiene como objetivo apoyar a las FARDC. Los otros dos estaban asignados a la Misión de la ONU en el país.
Por su parte, la SADC ha condenado energéticamente lo que consideran una “agresión” por parte del M23, señalando que su avance territorial agrava una situación humanitaria ya devastadora en la zona. Tras ataques al contingente de la SADC en Goma, el grupo señala que logró repeler exitosamente a la milicia rebelde.
La organización ha instado a todas las partes en conflicto a respetar los acuerdos de alto el fuego y ha solicitado una retirada completa de las fuerzas rebeldes de todas las posiciones ocupadas, reafirmando su apoyo a la paz y la integridad territorial de la República Democrática del Congo.
A nivel diplomático, el presidente francés Emmanuel Macron se ha involucrado en la crisis, manteniendo conversaciones con líderes de la República Democrática del Congo y Ruanda. En un esfuerzo por mitigar el conflicto, Macron ha solicitado la retirada de las fuerzas de ambos bandos de Goma y ha expresado su grave preocupación por las violaciones a la integridad territorial del Congo.
El M23, que se compone principalmente de tutsis congoleños, ha relanzado su ofensiva en 2022, recordando el conflicto previo de 2012-2013 que culminó en un acuerdo de paz. El gobierno de la RDC acusa a Ruanda de respaldar a este grupo rebelde, mientras que el gobierno de Kigali alega que los tutsis en Congo son perseguidos por el régimen en Kinshasa e incluso por grupos armados vinculados a la historia del genocidio en Ruanda.
El avance del M23 en semanas recientes ha dejado al Este de la RDC ante una crisis humanitaria sin precedentes, exacerbada por un estado de excepción ineficaz que el gobierno impuso en 2021. Goma se encuentra al borde de un nuevo estallido de violencia, mientras organizaciones comunitarias instan a la población a mantenerse tranquila y resguardarse en sus hogares.
Sin embargo, la situación es alarmante, ya que la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) ha reportado más de 178.000 nuevas personas desplazadas, elevando el total de desplazados a cerca de 400.000 desde principios de año, un claro signo de la devastadora crisis que enfrenta la región.
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