Mar Flores revela sus sentimientos tras la ruptura con Javier Merino: "Soy yo quien lleva el peso del trauma".
La emocionante carrera hacia la final de 'Decomasters' ha llegado a su clímax, y solo cuatro parejas permanecen en la contienda por alzarse con el triunfo en la primera temporada del popular programa de decoración de TVE. Entre los finalistas se encuentran el dúo formado por Mar Flores y Carlo Costanzia, Isa Pantoja junto a Asraf, Los Gemeliers, y el equipo de Belén López y Raquel Meroño. En el último episodio, la pareja de modelo y el pareja de Alejandra Rubio lograron asegurar su lugar en la final gracias a su destacada actuación en la prueba, que consistía en la renovación de un salón de una casa de campo con un presupuesto ajustado de 3.500 euros.
Llena de emoción y con lágrimas en los ojos, la consuegra de Terelu Campos compartió sus sentimientos, afirmando que este logro representa una "medalla" junto a su hijo, tras haber atravesado momentos difíciles en la vida. "Es un instante muy emocionante", expresó Carlo, también visiblemente conmovido, quien subrayó que para él lo más valioso ha sido la oportunidad de reconectarse con su madre después de años de distanciamiento.
En un momento de profunda introspección, Mar reflexionó sobre su vida personal y la difícil separación de Javier Merino, con quien estuvo casada durante 15 años y tuvo cuatro hijos: Mauro (22), Beltrán (20) y los mellizos Bruno y Darío (14). "No anticipé que nuestro matrimonio llegara a su fin. Reconocía que había problemas, pero creía que podríamos solucionarlos", reveló, añadiendo que fue el propio empresario quien decidió poner un punto y final a su relación.
La crisis económica de 2008 afectó severamente a ambos, y aunque el dolor fue palpable, decidieron abordar la separación de manera amistosa, priorizando el bienestar de sus hijos. "No hubo peleas ni abogados, y tampoco discutimos ante los niños por temas económicos. Hicimos el esfuerzo de mantener la armonía familiar", explicó, revelando que optaron por un modelo de 'casa nido' donde sus hijos mantienen su estabilidad emocional y los padres se alternan en el hogar familiar.
Mar destacó que esta convivencia respetuosa solo es viable si hay una buena relación con la expareja. "Softener la separación es imposible sin buenas relaciones. Como somos amigos, nuestros hijos no han sentido el impacto", reflexionó. Reconociendo la dificultad de empezar de nuevo, aseguró que el tiempo ganado se utilizó para emprender su propia marca personal.