Una nueva y drástica decisión militar está en el horizonte tras una serie de tensiones internas en el mando israelí. Según fuentes altamente informadas, el primer ministro Benjamin Netanyahu ha delineado un ambicioso plan que contempla una incursión directa del Ejército en Gaza, un enclave palestino que alberga a aproximadamente 800,000 personas en condiciones críticas.
La propuesta ha suscitado fuertes desacuerdos dentro de las filas militares. El general Eyal Zamir, jefe del Estado Mayor, ha expresado su seria preocupación sobre la capacidad de las fuerzas israelíes para llevar a cabo una misión de tal magnitud, citando agotamiento y la necesidad de mantenimiento de los efectivos bélicos. Además, ha resaltado las alarmantes condiciones humanitarias que enfrentan los palestinos en la región, reportó el canal 12 de la televisión local.
Durante una reunión tensa entre los altos mandos de seguridad, Zamir se vio confrontado por aliados ultranacionalistas de Netanyahu, quienes presionan por una respuesta más contundente. A pesar de las objeciones del general, Netanyahu insistió en que las alternativas propuestas por el Ejército hasta la fecha no satisfacen la urgente necesidad de recuperar a los rehenes capturados por militantes palestinos. Este torbellino de tensiones internas ha culminado en la aprobación de un nuevo enfoque que, según el primer ministro, es más alineado con los objetivos de guerra establecidos.
La estrategia militar aprobada incluye la movilización de seis divisiones, el doble de los efectivos actualmente presentes en Gaza, lo que implica un aumento significativo en la escala del conflicto. Los pronósticos sobre el despliegue de esta fuerza sugieren que la fase más violenta podría extenderse al menos por cinco meses, con una posible ocupación total que podría no concretarse antes de 2026 o 2027.
En un giro controversial, Netanyahu ha propuesto la creación de una "autoridad árabe" para la gestión de asuntos cotidianos en Gaza, excluyendo así tanto a Hamás como a la Autoridad Palestina. Este movimiento se perfila como un intento de fragmentar aún más la representación política palestina en un momento de extrema fragilidad para su población.
El plan también prevé un ultimátum para que los residentes de Gaza abandonen la ciudad bajo la amenaza de una evacuación forzada, coincidiendo con el aniversario del inicio de las hostilidades en respuesta a un ataque atribuido a militantes palestinos. En un contexto ya devastador, la salida de entre 800,000 y un millón de palestinos al sur del enclave sería un nuevo capítulo en la tragedia humanitaria de la región, con un acceso a la ayuda humanitaria ya severamente restringido.
Las repercusiones de esta decisión son profundas, no solo en términos de seguridad militar, sino también en su impacto humanitario, que podría incurrir en una crisis mayor en Gaza. La comunidad internacional sigue atenta a estos desarrollos, que prometen intensificar aún más un conflicto que parece no tener una solución pacífica a la vista.
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.