El dolor se siente en toda España tras el trágico accidente ferroviario que tuvo lugar en Adamuz, Córdoba, la tarde del domingo. La Conferencia Episcopal Española (CEE) no ha tardado en extender su más sentido pésame a las familias de las víctimas, así como sus deseos de una pronta recuperación para quienes resultaron heridos en este fatídico suceso.
En un comunicado oficial, la CEE expresó su profunda consternación y solidaridad con los afectados, manifestando que "al conocer el grave accidente, extendemos nuestras condolencias a los seres queridos de los fallecidos y deseamos una pronta recuperación a todos los heridos". Profundizando en el sentimiento generalizado de tristeza, también hicieron un llamado a la comunidad cristiana para que ofrezcan oraciones en honor a las víctimas.
El mensaje de la CEE, que concluye con una plegaria a la Virgen para que acompañe en el sufrimiento a quienes están atravesando estos momentos difíciles, refleja el espíritu de unidad y compasión que muchos en la sociedad están sintiendo. Las comunidades locales y la población en general han estado resonando en una misma sintonía de solidaridad y apoyo.
Las redes sociales se han inundado de mensajes de condolencias por parte de obispos españoles, quienes han expresado su preocupación y su deseo de consuelo tanto para las víctimas como para sus familias. "Profundamente conmovido por lo sucedido en Adamuz, rezo por aquellos que han perdido la vida y por la pronta recuperación de los heridos", se puede leer en un tuit del secretario general de la CEE, Francisco César García Magán.
José María Gil Tamayo, actual arzobispo de Granada, también compartió sus pensamientos en Twitter, señalando que desde su archidiócesis están atentos a la evolución de la situación y pidiendo a Dios por el descanso eterno de las vidas perdidas y la recuperación de los heridos. Su mensaje, al igual que el de otros líderes religiosos, resuena en la necesidad de un fuerte apoyo moral en estos tiempos de tribulación.
Por su parte, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, expresó su pesar ante la magnitud de la tragedia, ofreciendo oraciones por las víctimas y agradeciendo el esfuerzo de quienes están inmersos en las labores de asistencia. "Que el descanso eterno sea un consuelo para las almas perdidas", afirmaba en su mensaje en la misma plataforma.
En una nota de esperanza y espiritualidad, el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, citó un versículo del Evangelio recordando la incertidumbre de la vida, mientras que el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, se ofreció a facilitar el apoyo espiritual y logístico de la Iglesia a todos los afectados por este devastador evento.
El accidente se produjo alrededor de las 19:45 horas del 18 de enero, cuando un tren Iryo que realizaba el trayecto Málaga-Puerta de Atocha descarriló en la entrada de la estación de Adamuz, colisionando con un tren que circulaba en dirección a Huelva. De acuerdo a fuentes del Ministerio del Interior, el saldo ha sido trágico: al menos 39 vidas perdidas y 152 heridos, de los cuales cinco se encuentran en estado crítico.
En respuesta a esta tragedia, Adif ha tomado la decisión de suspender temporalmente el tráfico ferroviario de alta velocidad entre algunas de las principales ciudades del país, incluyendo Madrid y Córdoba, asegurando así la seguridad de los pasajeros en estos momentos de incertidumbre.
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