Raquel Larrosa: De actriz a defensora saharaui en el Parlamento Europeo, denuncia el olvido del Sáhara.
En Madrid, el 12 de febrero, la cineasta Raquel Larrosa se prepara para dejar huella en la ceremonia de los Premios Goya, donde se encuentra nominada en la categoría de mejor cortometraje documental por su obra 'Disonancia'. Este proyecto cinematográfico de gran relevancia social se centra en el trabajo de mujeres saharauis, quienes arriesgan su vida detectando minas antipersonas en los campamentos de refugiados en Tinduf, Argelia. Se espera que la entrega de premios se celebre el próximo 28 de febrero en Barcelona.
Larrosa ha manifestado su preocupación por la falta de atención mediática hacia el conflicto del Sáhara, asegurando que "todos los partidos políticos utilizan esta situación para fines electorales". En su opinión, la ocupación del Sáhara tiene el respaldo de gobiernos que contribuyen a la perpetuación del problema, una crítica que ha expuesto en una reciente entrevista con Europa Press.
Este cortometraje documenta el trabajo del grupo SMAWT, compuesto exclusivamente por mujeres dedicadas a detectar minas y educar a la comunidad sobre los peligros que estas suponen, especialmente en las áreas adyacentes al extenso muro construido por Marruecos en los años ochenta. Larrosa señala que este muro, que se extiende a lo largo de 2,720 kilómetros, tiene dimensiones que superan en sesenta veces al muro de Berlín, sugiriendo que su construcción responde a "intereses geoestratégicos" a nivel internacional.
La cineasta, quien tuvo la oportunidad de conocer a estas heroínas durante sus visitas a los campamentos de refugiados, destacó que las misiones de desminado son poco frecuentes y requieren que estas mujeres se adentren en el desierto por meses, enfrentándose a condiciones extremas y alejadas de la civilización. Aunque el proceso de filmación coincidió con la pandemia de coronavirus, Larrosa encontró en esta historia una razón poderosa para contar y visibilizar la lucha por la autodeterminación del Sáhara Occidental.
En sus declaraciones, Larrosa enfatiza que el pueblo saharaui tiene derecho a decidir su propio destino y que este principio está respaldado por el derecho internacional. "Es fundamental que ellos puedan regresar a su tierra", sentencia la directora, lamentando que otros países obstaculicen ese derecho inalienable.
El propósito detrás de 'Disonancia' es crear un "puente" que conecte a las audiencias con la realidad que viven estas valientes mujeres desminadoras, abriendo espacios para el debate sobre su situación. La realizadora sostiene que su cortometraje va más allá del arte cinematográfico, convirtiéndose en una herramienta sociopolítica que busca justicia y atención a esta problemática. "La idea es presentarlo en el Parlamento Europeo para iniciar diálogos", destaca con determinación.
"Estamos mostrando a las mujeres saharauis de una forma auténtica y poco convencional. Por eso creo que nuestra historia ha resonado con la audiencia", explica Larrosa. Para ella, el cine tiene el poder no solo de contar historias, sino de provocar cambios significativos en políticas y legislaciones a través de la creación de conciencia social. "El cine rescata la memoria y tiene la capacidad de transformar nuestro presente", afirma con convicción.
En la categoría de mejor cortometraje documental, 'Disonancia' competirá con otras destacadas obras como 'El Santo' de Carlo D'Ursi, 'La Conversación que nunca tuvimos' de Cristina Urgel, 'The Painter's room' de María Colomer, y 'Zona Wao' de Nagore Eceiza.
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