Reino Unido permite a su Ejército interceptar petroleros rusos en sus aguas marítimas.
En un movimiento decisivo para enfrentar las tácticas evasivas del Kremlin, el Gobierno del Reino Unido ha dado luz verde a sus Fuerzas Armadas para abordar embarcaciones asociadas con la conocida 'flota fantasma' rusa. Este anuncio, realizado el martes por la tarde, se alinea con el objetivo de aumentar la presión sobre el presidente ruso, Vladimir Putin, en medio de un contexto global marcado por la guerra en Ucrania.
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha enfatizado la importancia de estas medidas, señalando que Putin se beneficia de la situación actual al incrementar los precios del petróleo. "Nuestra misión es doble: proteger a Reino Unido y despojar a la máquina de guerra de Putin de las ganancias que sustentan su agresión en Ucrania", expresó Starmer en el comunicado oficial, resaltando la urgencia de la operación.
Esta medida de intervención permite a las fuerzas británicas interceptar naves que hayan sido objeto de sanciones en aguas del Reino Unido. Este anuncio se produce tras la reciente colaboración de la Marina Real británica con sus aliados en la vigilancia y localización de estas embarcaciones, fortaleciendo así los esfuerzos conjuntos para lidiar con la amenaza marítima que representa la 'flota fantasma' en el contexto europeo y mediterráneo.
Reino Unido, junto a sus aliados, ha impuesto restricciones sobre un total de 544 buques de la mencionada flota, que se ha descrito como envejecida y en malas condiciones, pero que continúa transportando una significativa parte del crudo ruso. Este esfuerzo es crucial para debilitarlos económicamente y frenar sus operaciones.
La administración británica ha aclarado que cada embarcación será evaluada de manera individual por un equipo de expertos en leyes, seguridad y mercado energético antes de que se tomen decisiones sobre las operaciones. En caso de ser detenido algún buque, se podrán iniciar acciones legales contra los propietarios y la tripulación por violar las sanciones impuestas.
Finalmente, desde el 10 de Downing Street, se ha convocado a una mayor colaboración internacional en este asunto, lo que evidenciaría un sólido compromiso del Reino Unido para contrarrestar las actividades hostiles de Rusia en la región. Con este enfoque concertado, Reino Unido se suma a las iniciativas implementadas por otros países de la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF), como Finlandia y Suecia, que ya han interceptado embarcaciones de la 'flota fantasma' en el Báltico, limitando las rutas esenciales para las operaciones rusas.