Rosalía eleva Madrid con un espectáculo de tecno y ballet en su debut español.
En una noche mágica, Rosalía se apoderó del Movistar Arena de Madrid, donde más de 15,600 fans vivieron una experiencia memorable llena de tecno, ballet y un éxtasis colectivo. A pesar de que el espectáculo no era del todo nuevo para quienes la han seguido en su gira por Europa, la artista catalana ofreció un toque íntimo al dirigirse a su público y acercarse a ellos en varias ocasiones.
El escenario se transformó en un despliegue visual que fusionó ballet, misticismo y elementos de rave, dividido en dos áreas. Mientras la Heritage Orchestra, compuesta por una veintena de músicos londinenses, resonaba en el centro del recinto, Rosalía brillaba desde lo alto de su escenario dinámico.
Durante casi dos horas, el espectáculo se dividió en cuatro actos, cada uno más asombroso que el anterior. La escenografía, que incluía una recreación del Museo del Louvre y la sala donde se encuentra la Gioconda, se reveló de manera impactante, como un cuadro que cobraba vida ante los ojos del público.
Con un elegante tutú y zapatillas de punta rosas, dio inicio a la velada con 'Sexo, violencia y llantas' y 'Reliquia', justo como lo hace en su disco 'Lux'. Después de que sus bailarines le diesen una cálida entrada, el ambiente se volvió eléctrico al instante.
Las acrobacias y movimientos de ballet se entrelazaron con una delicada interpretación de temas como ‘Divinize’, mientras el público, asombrado, apenas se atrevía a romper el silencio que dominaba. Solo con un suave recordatorio de Rosalía, su voz resonó de nuevo en el recinto, como en el caso de 'La perla', donde el público se unió con entusiasmo.
Entre los asistentes se encontraban figuras del cine y la cultura, incluidos el renombrado director Pedro Almodóvar y la actriz Jedet, quienes disfrutaban del espectáculo. Uno de los momentos más conmovedores fue cuando Rosalía, rodeada de admiradores caracterizados como visitantes del Louvre, interpretó ‘Can’t take my eyes off you’, vestida como la Mona Lisa.
En un giro inesperado, la youtuber Soyunapringada se unió al espectáculo, confesando sus propios dilemas amorosos en un confesionario realizado por la artista. La interacción se culminó con un mensaje reconfortante de Rosalía, antes de llevar al público a una emotiva interpretación de ‘La perla’.
A lo largo de la noche, la temática religiosa se entrelazó con elementos visuales significativos, como el velo en 'Mio Cristo piange diamanti' y el peculiar botafumeiro que dominaba el escenario. Este simbólico ambiente contrastó con la sensualidad de canciones como 'Saoko', donde la artista se despojó de su vestuario clásico, dejando atrás el ballet en favor de estilismos más atrevidos.
A medida que avanzaba la noche, la energía cambió con una versión tecno de 'Berghain', donde Rosalía lució un vistazo atrevido negro y un corsé abierto. Temas como ‘La fama’ y ‘La combi Versace’ causaron aplausos y vítores ardientes desde el público.
Después de una suspensión en su concierto anterior en Milán por problemas de salud, Rosalía se mostraba agradecida de estar de vuelta y en forma, llenando el Auditorio de su energía vibrante y buen humor.
El espectáculo continuó con 'El redentor', donde la artista no solo mostró su faceta rockera, sino que regresó a sus raíces con 'Lux'. A lo largo del tema ‘Sauvignon blanc’, se tomó su tiempo para compartir un brindis simbólico con el público, resaltando su conexión especial con los fans.
El ambiente de celebración se hizo palpable con la vestimenta de sus seguidores, muchos de ellos luciendo prendas blancas y detalles que evocaban la estética de su último disco. Rosalía, descendiendo casi divinamente del escenario, arrebató los corazones al interpretar 'Dios es un stalker'.
La locura electrónica de ‘CUUUUuuuuuute’ llevó la atmósfera a otro nivel antes de que el espectáculo se acercara a su final con 'Bizcochito' y ‘Despechá’, una actuación que culminó con una euforia desenfrenada.
Descalzándose lentamente, Rosalía alcanzó el clímax de su actuación con ‘Focu 'ranni’, desapareciendo entre las escaleras que la llevaban a un final fulgurante. Su último acto fue 'Magnolias', donde se despidió con la promesa de regresar, como la estrella que es, dejando en el aire un aura de magia y admiración.