En una reciente declaración, el Gobierno ruso ha manifestado su disposición a explorar la posibilidad de llevar a cabo una cumbre en Budapest entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos, Vladimir Putin y Donald Trump. Esta apertura se enmarca dentro de los resultados derivados de la reunión que ambos líderes sostuvieron en agosto en Alaska.
La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, destacó la importancia de basar esta potencial cumbre en los "resultados" previamente alcanzados. Además, subrayó la necesidad de que los máximos representantes de la diplomacia de ambas naciones reanuden sus intercambios para abordar cuestiones fundamentales.
Zajarova reveló que, a pesar de la comunicación que tuvieron los líderes en Anchorage, no ha habido interacciones posteriores entre los ministros de Exteriores, el ruso Sergei Lavrov y el estadounidense Marco Rubio. No obstante, ambos coincidieron en la importancia de mantener un diálogo constante, tal como informa la agencia de noticias Interfax.
La portavoz explicó que la continua comunicación es vital, especialmente para tratar temas como la situación en Ucrania y avanzar en la agenda bilateral. Aunque reconoció que los avances en las relaciones han sido más lentos de lo deseado, expresó un optimismo cauteloso sobre el deseo manifestado por la nueva administración estadounidense de restablecer el diálogo.
"La llegada de la nueva Administración en Estados Unidos ha traído consigo un deseo notable de reiniciar las conversaciones", señaló Zajarova. Sin embargo, admitió que el progreso no se ha materializado con la rapidez anhelada. Su declaración se produjo durante una rueda de prensa celebrada en Moscú, donde reafirmó la intención de seguir adelante con los contactos cuando sea pertinente.
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