En España, alrededor de tres millones de niños tienen al menos un progenitor de origen migrante, según un reciente informe presentado por el Consejo Económico y Social (CES) que aborda la realidad migratoria del país y sugiere posibles políticas públicas para gestionar esta dinámica. El estudio, solicitado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, tiene como objetivo proporcionar un diagnóstico que permita establecer enfoques efectivos para una migración más ordenada y segura.
El informe destaca que la inmigración ha jugado un papel crucial en mitigar el fenómeno del declive demográfico en España. Además, revela que, de acuerdo con datos del Padrón, aproximadamente 9,5 millones de residentes en el país nacieron en el extranjero, lo que representa el 19% de la población total. Este grupo, junto con los hijos de migrantes, eleva considerablemente la contribución demográfica al país, según los autores del informe.
El CES observa que la inmigración ha sido la fuerza detrás del crecimiento poblacional en España desde finales de los años 90, contribuyendo a transformar tanto el tamaño como la composición de la población. Actualmente, en territorio español viven 9,5 millones de personas de origen extranjero, aunque no se dispone de cifras precisas sobre el número de menores, ya que muchos de ellos son ciudadanos españoles por nacimiento.
El análisis también resalta la situación particular de las mujeres migrantes, quienes a menudo enfrentan múltiples desafíos y una mayor vulnerabilidad frente a la violencia de género, debido a su doble condición de ser mujeres y migrantes. Sin embargo, el informe señala una tendencia positiva en la movilidad internacional femenina, que ahora se realiza de formas más autónomas y diversas en comparación con épocas anteriores.
En este contexto, España destaca como el país que atrae a un alto porcentaje de mujeres inmigrantes, que contribuyen significativamente en sectores como la salud, la atención a la dependencia y servicios domésticos, así como en áreas emergentes como la hostelería y el comercio.
El CES también menciona que la población extranjera no se distribuye uniformemente por todo el territorio, con algunas regiones, como la costa mediterránea, experimentando alta presión demográfica, mientras que otras apenas reciben flujos migratorios. Además, se observa una concentración urbana significativa en áreas metropolitanas como Madrid y Barcelona, aunque la inmigración en zonas rurales también está en aumento.
Con respecto a la llegada de migrantes a través de rutas marítimas, el informe subraya que, aunque estos casos son numéricamente insignificantes, la atención mediática que reciben genera un enfoque desproporcionado en el debate público, especialmente en la cuestión de los menores no acompañados. Se señala que las deficiencias en la coordinación administrativa y la politización del tema son parte del problema.
El informe también critica la falta de un sistema de protección adecuado para los menores migrantes y destaca la necesidad de recursos para apoyar su emancipación e inserción laboral al llegar a la edad adulta, para evitar la vulnerabilidad y marginalización.
El CES hace un llamado a reforzar las políticas de protección infantil y de apoyo a los hogares con niños, así como a mejorar el acceso a la regularidad administrativa para quienes no la poseen. Además, enfatiza la importancia de promover la educación inclusiva y la convivencia inter cultural en el entorno escolar, así como la igualdad de oportunidades para los jóvenes de ascendencia migratoria.
Aunque los hijos de migrantes tienden a ocupar empleos de mayor cualificación que sus padres, el informe señala que aún persisten desigualdades en las oportunidades laborales comparados con los trabajadores nativos. Por ello, el CES aboga por un Pacto de Estado que fomente la convivencia y una visión equilibrada del fenómeno migratorio, reconociendo su carácter estructural y la importancia de valorar la diversidad cultural en la sociedad.
Finalmente, durante la presentación del estudio, el presidente del CES, Antón Costas, subrayó que la inmigración enriquece la diversidad social y cultural del país, reiterando que el Pacto es esencial y que se deben implementar caminos de entrada más seguros y efectivos para los migrantes.
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