El pasado 30 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que autoriza a su administración a imponer aranceles sobre los productos procedentes de aquellos países que abastecen de petróleo a Cuba.
En el documento oficial divulgado por la Casa Blanca, se especifica que se podrá aplicar un impuesto adicional 'ad valorem' a las mercancías que tengan su origen en naciones que, de forma directa o indirecta, suministren petróleo a la isla caribeña.
Trump justifica esta medida al señalar que la situación en Cuba representa una "amenaza inusual y extraordinaria" que, según él, se origina mayormente fuera de Estados Unidos y pone en riesgo tanto la seguridad nacional como la política exterior estadounidense, lo que ha llevado a la declaración de una "emergencia nacional".
En la misma línea, el presidente estadounidense denunció que el gobierno cubano está involucrado en actividades que, a su juicio, perjudican los intereses de Estados Unidos. Mencionó que el régimen se asocia con "numerosos países hostiles" e "individuos y grupos terroristas", citando específicamente a Hamás, Hezbolá, y señalando a naciones como Irán, Rusia y China como aliados peligrosos.
Para implementar esta política arancelaria, Trump ha instruido al Departamento de Comercio a identificar a los países que estén exportando petróleo a Cuba. Los funcionarios de la administración estadounidense se encargarán de establecer los aranceles específicos que se aplicarán a esos países.
Esta medida surgiere un cambio en la dinámica diplomática, coincidiendo con una reciente conversación telefónica entre Trump y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien ha defendido la decisión de la empresa estatal Pemex de continuar exportando crudo a La Habana, en desmedro de las expectativas de Washington.
La reacción cubana no se hizo esperar. El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, respondió en un comunicado a través de la red social X, condenando lo que calificó como un "acto de agresión" contra el pueblo cubano, al que se amenaza con "condiciones de vida extremas".
Rodríguez criticó las afirmaciones de Trump, señalando que se basan en una serie de mentiras que buscan presentar a Cuba como una amenaza inexistente. Además, acusó a Estados Unidos de emplear el chantaje para que otros países se alineen con su criticada política de bloqueo.
El titular de Exteriores cubano también enfatizó que la verdadera influencia perjudicial proviene del gobierno de Estados Unidos, que busca ejercer control sobre naciones en la región, despojarlas de sus recursos y socavar su soberanía.
En su mensaje, Rodríguez destacó que cada día se evidencian más motivos para considerar que la amenaza a la paz y estabilidad de la región es, en realidad, la administración Trump, recordando que los cubanos han estado sometidos a un bloqueo económico severo durante más de 65 años.
La situación económica de Cuba, que ya atraviesa dificultades, se ha vuelto aún más precaria tras la detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro, el 3 de enero, en una acción militar que involucró a Estados Unidos. Trump advirtió a las autoridades cubanas poco después, instándolas a alcanzar un acuerdo pronto, advirtiendo que "no habrá más petróleo ni dinero para Cuba, ¡nada!".
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