Von der Leyen aboga por una Europa a dos velocidades y resalta la importancia de la "preferencia europea".
En una reciente declaración ante el Parlamento Europeo, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha subrayado la importancia de establecer una "preferencia europea" como medio para potenciar la capacidad productiva del continente y asegurar su autonomía económica. Además, ha abierto la posibilidad de implementar reformas económicas a diferentes ritmos si se presenta la dificultad de llegar a un consenso entre los 27 miembros del bloque, evitando así que la necesidad de unanimidad frene el progreso.
Von der Leyen insistió en que las empresas europeas requieren inversión inmediata y propuso que "hagamos avanzar nuestras iniciativas en este año". Aunque su objetivo es avanzar colectivamente, dejó claro que el Tratado europeo permite mecanismos de cooperación reforzada que facilitan el avance de un grupo de Estados miembros sin necesidad de unanimidad, lo que podría facilitar una integración más flexible.
Este discurso se produce en el contexto de una cumbre informal que se llevará a cabo en Alden Biesen, Bélgica, donde se debatirán temas estratégicos sobre la economía y la competitividad de la Unión. La presidenta destacó la importancia de una sólida unión de ahorros e inversiones, así como el desarrollo del mercado de capitales, recordando que la Comisión ha presentado diversas iniciativas para lograr un "mercado de capitales grande, profundo y líquido".
Además, von der Leyen advirtió sobre la actual "fragmentación extrema" del sistema financiero europeo, con 27 supervisores diferentes y más de 300 centros de negociación, lo que limita la funcionalidad de un mercado integrado. Ante esta situación, resaltó la necesidad urgente de implementar reformas este año y reiteró que el Tratado permite la cooperación reforzada como una vía para avanzar cuando el consenso es esquivo.
La presidenta también abordó el tema de la base productiva de Europa como un elemento fundamental para la autonomía estratégica del bloque. Afirmó que "una Europa competitiva es una Europa que debe ser independiente", advirtiendo sobre los riesgos de depender de fuentes externas, que pueden convertirse en armas de presión en contextos críticos.
En cuanto a los sectores estratégicos, subrayó que la preferencia europea puede ayudar a fomentar el crecimiento de mercados líderes y a expandir las capacidades productivas en el continente. No obstante, enfatizó que este enfoque debe ser cuidadosamente calibrado y que no hay una única solución que se aplique a todos los casos, debiendo basarse en análisis económicos robustos y en el respeto a las obligaciones internacionales de la Unión.
Von der Leyen también vinculó esta perspectiva con la necesidad de reducir vulnerabilidades en las cadenas de valor clave, promoviendo la consolidación en sectores vitales como las tecnologías limpias y la industria avanzada. "Es esencial eliminar los obstáculos en las cadenas de valor más estratégicas", afirmó, destacando la importancia de aumentar la producción interna y de extender una red de socios confiables para abrir nuevos mercados para las empresas europeas.
La presidenta mencionó iniciativas comerciales recientes en las que Europa ha estado involucrada, incluyendo acuerdos con México, Indonesia y Suiza, así como el pacto con Mercosur, tras años de negociaciones. También celebró el acuerdo con India como "el mayor tratado de libre comercio conseguido" hasta la fecha, que no solo beneficia a los exportadores europeos, sino que también puede generar nuevas cadenas de suministro para sectores estratégicos.
Von der Leyen vinculó la competitividad con el costo de la energía, abogando por la finalización de la Unión Energética, un paso necesario para hacer Europa más asequible. Recordó que los precios de la electricidad siguen siendo volátiles y elevados, lo que hace crucial acelerar la transición hacia energías más limpias y autóctonas.
Finalmente, la presidenta instó a simplificar el marco regulatorio y reducir las cargas administrativas, señalando que las empresas europeas gastan casi tanto en burocracia como en investigación y desarrollo. Para reforzar la competitividad, concluyó, es vital proceder con una limpieza regulatoria profunda y garantizar una rápida implementación de reformas, enfatizando que "el momento de actuar es ahora" y que "la unidad y la urgencia son esenciales".
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