30 científicas africanas protagonizan un libro cuyos derechos donará su autora
30 científicas africanas protagonizan 'África tiene nombre de mujer'. La autora dona sus derechos a Harambee ONGD y las becarias regresan a sus países.
Treinta científicas africanas tienen ahora su historia en un libro. Se titula 'África tiene nombre de mujer' y lo ha publicado la periodista Raquel Rodríguez de Bujalance con la editorial Rialp.
El libro da voz a investigadoras que, según la autora, "están cambiando el futuro de su continente a través de la ciencia". Rodríguez de Bujalance ha donado íntegramente los derechos de autor a Harambee ONGD.
Todas las protagonistas han recibido las Becas Guadalupe, un programa de Harambee ONGD que financia estancias de investigación en centros científicos. A cambio, las becarias se comprometen a volver a sus países de origen para aplicar lo aprendido. El libro recoge ese "efecto búmeran".
Entre las protagonistas está la keniana Damaris Nduta Wachira-Mbui, Beca Guadalupe 2026, especialista en Química Ambiental y Química Física. Investiga los contaminantes y sus efectos sobre el medioambiente y la salud humana. Es profesora asociada de la Universidad de Nairobi y ha trabajado en 2025-2026 en el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra.
El programa, creado en 2019 y con el nombre de la beata Guadalupe Ortiz de Landázuri, ha concedido 37 becas a científicas de siete países de África subsahariana. En la convocatoria 2026-2027 suma cinco nuevas investigadoras de Costa de Marfil, Nigeria y Ruanda.
Según la autora, "son las verdaderas agentes de cambio de una revolución medida en vidas salvadas, soberanía tecnológica y desarrollo sostenible". Rodríguez de Bujalance también defiende que "el desarrollo en África no puede entenderse sin la ciencia, ni puede construirse sin el talento de sus mujeres".
Para el lector de a pie, la noticia es una forma de conocer a mujeres que trabajan en salud, medioambiente y tecnología en África, y de ver cómo un programa de becas intenta que el conocimiento se quede en sus países. La obra continúa a 'Mujeres de ébano', que ya ha sido traducida al francés, portugués, italiano y polaco.