Arrestan nuevamente en Burgos a una impostora médica y su hijo por ofrecer tratamientos fraudulentos.
El 16 de enero en Burgos, la Guardia Civil ha llevado a cabo la captura de una mujer que se hacía pasar por médica y su hijo, quienes han sido acusados de realizar prácticas médicas ilegales y ofrecer terapias fraudulentas a un mínimo de diez personas que enfrentaban problemas de salud, tanto físicos como mentales. A esta detención se le suma la implicación de la expareja de la mujer, quien ha sido identificado como cómplice directo en estas actividades delictivas.
Las autoridades indicaron que esta red de engaños se había convertido en el principal sustento económico de los acusados, quienes operaban en el ámbito médico, así como en la venta de mascotas y servicios veterinarios. Los cargos en su contra incluyen estafa, intrusismo profesional, delitos contra la salud pública, falsificación de documentos y usurpación de identidad.
Según la información proporcionada por la Guardia Civil, la madre y el hijo manipulaban a sus víctimas haciéndose pasar como expertos en salud, ofreciendo tratamientos de todo tipo a precios exorbitantes. Además, mantenían un criadero ilegal de animales y llevaban a cabo la venta de mascotas que nunca llegaban a ser entregadas a los compradores.
Lo más alarmante es que la mujer no poseía titulación oficial en Medicina y en ocasiones utilizaba un número de colegiado de una asociación médica estadounidense, alegando ser especialista en neurología, neurocirugía y neurofisiología clínica, aunque no podía respaldar sus afirmaciones con documentos válidos, según lo señalado por la Guardia Civil.
Las víctimas eran inicialmente contactadas por la falsa médica, mientras que su hijo y su expareja ayudaban en la preparación y el envío de los tratamientos. El hijo también se encargaba de recibir el pago por estos tratamientos engañosos.
Al parecer, la mujer aprovechaba la vulnerabilidad de sus pacientes para proponerles terapias que, según ella, eran beneficiosas, acercándose a sus entornos personales para recoger información que luego utilizaba para su propio provecho.
Recientemente, las investigaciones han sacado a la luz seis nuevas víctimas que han sufrido las consecuencias de los tratamientos ilegítimos impuestos por la supuesta médica, con denuncias provenientes de Burgos, Gipuzkoa, Asturias y Valencia.
Adicionalmente, se han identificado a cuatro individuos afectados, incluyendo dos por la venta de perros y otros problemas en viviendas alquiladas, y otros dos que son parte de la comunidad veterinaria afectada por el impago de tratamientos y la falsificación de recetas.
El análisis de una cuenta bancaria bajo la tutela del hijo reveló que habían recibido transferencias por un total cercano a los 285.000 euros en los últimos siete años, a pesar de no contar con trabajos que justificaran tales ingresos.
Las pesquisas sobre el contenido de teléfonos móviles confiscados también han sacado a la luz que las actividades fraudulentas eran su principal fuente de ingresos. Se encontraron múltiples seudónimos utilizados para ocultar sus identidades mientras operaban, incluyendo "Hada" como médico y "Celia" en la venta de perros, además de "Israel", el cual empleaban para simular ser veterinario y emitir recetas falsas.
El total de dinero obtenido a través de estas estafas en tratamientos médicos asciende a más de 48.400 euros, elevando la suma total de las estafas a aproximadamente 177.000 euros.
Hasta el momento, se ha confirmado que diez víctimas han denunciado sentirse manipuladas por los tratamientos prescritos, aunque existe la sospecha de que el número real podría ser mucho mayor. La investigación sigue abierta y no se descartan más casos.
Esta operación, denominada 'Adabur', ha sido desarrollada por el área de investigación del puesto principal Alfoz de Burgos, bajo la supervisión del Juzgado de Instrucción Nº 3 de la misma ciudad, donde se han enviado las diligencias correspondientes.
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