En el corazón de Madrid, el 22 de enero, se ha encendido la llama de la disconformidad en el sector automotriz. La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha expresado su desacuerdo con la actitud mostrada por la dirección de Renault, que ha dejado entrever una preocupante falta de respuesta en el inicio de las negociaciones para un nuevo convenio laboral.
Este jueves marcó el primer contacto entre la plataforma sindical conjunta, que reúne a CSIF, UGT, CCOO, SCP y CGT, y los representantes de Renault España. Este encuentro tenía como finalidad discutir las bases del nuevo convenio colectivo, pero la decepción no tardó en surgir al calificar los planteamientos de la empresa como “nulos”. CSIF ha manifestado que la postura empresarial, que indica una gran distancia con respecto a un posible acuerdo, es una falta de respeto hacia la plantilla, aún sin haber presentado propuestas concretas.
Los sindicatos, por su parte, están firmemente comprometidos con la construcción de un convenio que tenga vigencia durante tres años, de 2026 a 2028, buscando así brindar estabilidad laboral y afianzar derechos tanto laborales como salariales en un entorno que se transforma constantemente. La urgencia de un convenio que refleje las realidades actuales del sector de la automoción es innegable.
Uno de los puntos neurálgicos en esta negociación será el futuro industrial de Renault. Los sindicatos exigen un compromiso firme por parte de la empresa para la adjudicación de nuevos productos, que aseguren la continuidad operacional de las plantas en España, así como del centro de investigación y desarrollo y la sede en Madrid. Además, insisten en la necesidad de inversiones adecuadas para actualizar las instalaciones, alineándolas con las exigencias modernas y las normativas vigentes.
En el aspecto salarial, la propuesta sindical es clara: un aumento anual del IPC más un 3%, acompañado de una cláusula que revise al alza para resguardar el poder adquisitivo de los trabajadores. También buscan mejorar las primas por resultados, establecer bonificaciones acordes a los logros del grupo, y otorgar una paga única de 500 euros al firmar el nuevo convenio, además de restablecer el plus de antigüedad.
La lista de exigencias incluye también un aumento en los pluses, una mejora de las condiciones para las horas extras, la creación de nuevos complementos para asegurar la cooperación en cadena y turnos, así como una actualización en las categorías y ascensos profesionales, todo ello primordial para un entorno de trabajo justo y equitativo.
La defensa del empleo estable se erige como otra de las piedras angulares de esta plataforma sindical. Se exige un mínimo de 150 transformaciones anuales a contratos indefinidos, y medidas que favorezcan la renovación generacional de la plantilla a través de jubilaciones parciales y contratos de relevo. Igualmente, se enfatiza la necesidad de regularizar a los empleados atípicos y limitar la utilización de empresas de trabajo temporal y de ingeniería externa en trabajos estructurales de Renault.
Desde CSIF, la unión de estas organizaciones sindicales refleja una respuesta adecuada a las necesidades de los trabajadores y a los desafíos industriales que enfrenta Renault. En sus propias palabras, “no se puede hablar de competitividad sin un empleo estable, salarios dignos y condiciones laborales que salvaguarden la salud y el equilibrio personal de los trabajadores”.
La siguiente reunión de la comisión de negociación se llevará a cabo el 12 de febrero, donde se espera que la empresa presente sus propias propuestas ante los sindicatos, en un encuentro que promete ser crucial para el futuro de los trabajadores en el sector.
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