El Pentágono ha expresado su compromiso en colaboración con sus aliados para asegurar que las armas químicas del régimen de Bashar al Assad no caigan en manos indebidas, en un contexto marcado por la inestabilidad en Siria.
En una reciente declaración desde Madrid, el Gobierno de Estados Unidos ha manifestado su determinación de combatir al grupo terrorista Estado Islámico. Esta postura llega en un momento crítico, donde existe la preocupación de que la fragmentación de Siria y la proliferación del extremismo puedan intensificarse tras la reciente ofensiva yihadista que ha debilitado el control del régimen.
Antony Blinken, el secretario del Departamento de Estado, advirtió durante una conferencia de prensa que este momento de cambio en Siria ofrece una "oportunidad histórica" pero también puede dar paso a riesgos significativos. Su análisis resalta cómo los períodos de incertidumbre pueden transformarse rápidamente en escenarios de conflicto y violencia.
“Nuestra reciente operación militar de precisión subraya la seriedad de nuestra misión. Nos mantenemos firmes en nuestra resolución de prevenir que la historia se repita, protegiendo a nuestro personal y nuestras instalaciones de cualquier amenaza”, afirmó Blinken, aludiendo específicamente a los ataques que se dirigieron contra 75 objetivos del Estado Islámico tras la caída de Damasco en manos de fuerzas opositoras.
La justificación de estas acciones va más allá de la mera defensa. Blinken aclaró que uno de los principales objetivos es garantizar que las potenciales armas de destrucción masiva que pudieran quedar en Siria no sean utilizadas de manera irresponsable y no caigan en las manos equivocadas. Además, enfatizó la necesidad de evitar la fragmentación del país y las masivas migraciones que podrían resultar de ello, así como la exportación del terrorismo a otras regiones.
En este sentido, el Gobierno estadounidense está estableciendo una colaboración "estrecha" con sus socios en el Medio Oriente. Se está trabajando con altos funcionarios de la región para abordar la vital cuestión de ofrecer apoyo a la población siria mientras se determina cómo debe ser su futuro, que incluye la necesidad de asistencia humanitaria prioritaria.
Otra de las áreas de enfoque para la administración Biden es la identificación y manejo de las armas químicas en Siria. El Pentágono ha reiterado su compromiso de asegurar que las armas químicas que han sido utilizadas en el pasado por Al Assad no se conviertan en una amenaza para la población civil ni para las fuerzas estadounidenses presentes en la región.
En una conferencia posterior, Sabrina Singh, portavoz adjunta del Departamento de Defensa, hizo eco de esta preocupación, afirmando que el enfoque del Pentágono está centrado en prevenir que estas armas sean utilizadas nuevamente, ya sea contra civiles o fuerzas aliadas. Sin embargo, se abstuvo de ofrecer detalles específicos sobre las operaciones en este ámbito.
Estas intervenciones se producen en un contexto donde Hayat Tahrir Al Sham (HTS), un grupo insurgente destacado en la ofensiva reciente, se comprometió públicamente a no usar armas químicas. En un comunicado, la organización afirmó que no tienen la intención de emplear tales armas, definiendo su uso como un "crimen contra la humanidad" y prometiendo no permitir que se utilicen como herramientas de venganza o destrucción contra la población civil.
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