El gobierno de Trump cuestiona el acuerdo entre Ford y BYD, señalando un posible control de producción por parte de la empresa china.
En un nuevo giro en el debate sobre la industria automotriz, el asesor comercial de Donald Trump, Peter Navarro, ha expresado su desacuerdo con las conversaciones entre Ford y la compañía china BYD para la adquisición de baterías destinadas a la producción de modelos híbridos fuera del territorio estadounidense.
De acuerdo con información que ha circulado a través del Wall Street Journal, las negociaciones entre ambas empresas están en un estado preliminar, sin asegurar un acuerdo definitivo en el horizonte. Este hecho genera inquietud en un entorno donde la demanda de vehículos eléctricos en Estados Unidos ha mostrado una notable caída, mientras que BYD se afianza como un competidor fuerte en la manufactura de automóviles electrificados.
Navarro ha calificado a BYD como un "depredador de precios", sugiriendo que su intención es dominar la producción global de vehículos eléctricos. Cuestionando las decisiones de Ford, ha recordado la controversia previa relacionada con el suministro de tierras raras y ha afirmado que la colaboración con BYD podría poner a la empresa estadounidense en una posición de desventaja en el escenario global. "¿Es que ya olvidaron lo que supuso la dependencia de las tierras raras?", insistió.
Además, el asesor ha alertado que el movimiento de Ford podría fortalecer la cadena de suministro de BYD, haciendo que la industria automotriz estadounidense sea más vulnerable ante un competidor chino. "¿Qué podría salir mal?", se pregunta Navarro, quien advierte que, si se concreta este acuerdo, empresas como Tesla podrían enfrentar graves desafíos en su posición en el mercado.
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