La barraca de la Xupa, en la Lista Roja tras los daños de la dana
La barraca de la Xupa, de 150-200 años, entra en la Lista Roja tras la dana. Sin restauración, el patrimonio de la huerta valenciana corre riesgo.
Una barraca centenaria de la huerta valenciana ya forma parte de la Lista Roja de Hispania Nostra, y el motivo es la dana de octubre de 2024.
Hablamos de la barraca de la Xupa, en la pedanía de Forn d'Alcedo, en València. Tiene entre 150 y 200 años y sigue apuntalada, sin un proyecto de restauración que asegure su futuro.
Para entender por qué importa, basta pensar en lo que son las barracas. Eran casas de labradores, hechas con adobe, barro, madera, cañizo y cal, pensadas para convivir con el campo y con la lluvia. Durante siglos fueron el techo de familias enteras y hoy son una de las imágenes más reconocibles del paisaje valenciano.
Tras la dana, el edificio sufrió daños serios y hubo que hacer obras de emergencia para evitar que se viniera abajo. El problema es que esas reparaciones se hicieron con materiales que no son los originales: puntales, madera provisional, paneles metálicos y mortero. Han servido para que no se derrumbe, pero no para conservarlo como era. Además, la fachada aparece con pintadas y la casa sigue cerrada, sin uso y sin acceso al interior.
Qué significa esto para la gente de a pie: si vives en la huerta, en un pueblo con patrimonio tradicional o simplemente te gusta pasear por el campo valenciano, cada barraca que se pierde es un trozo de tu paisaje que desaparece. Y también es dinero público y privado que se gasta en apuntalar en lugar de restaurar bien, lo que a la larga puede salir más caro.
Con esta inclusión, la Comunitat Valenciana suma ya 115 bienes culturales y naturales en la Lista Roja. Es una cifra que habla por sí sola sobre la presión que sufre el patrimonio de la región.
Qué puede pasar ahora: sin un proyecto de restauración integral, el riesgo es que el edificio siga deteriorándose y acabe perdiéndose. Los vecinos, asociaciones locales y colectivos de patrimonio pueden pedir al Ayuntamiento de València y a la Generalitat que presenten un plan concreto con calendario y presupuesto. Seguir de cerca las decisiones y exigir transparencia es la forma más directa de que una barraca así no acabe desapareciendo sin que nadie se dé cuenta.