En la mañana del 12 de enero en Madrid, el costo del barril de petróleo Brent, el que sirve como estándar para el mercado europeo, experimentó una leve disminución, cotizándose a 63,3 dólares. Este ajuste se produce antes de la apertura de las Bolsas en Europa y tras la reciente cumbre de empresas petroleras que tuvo lugar en la Casa Blanca, donde el presidente Donald Trump instó a los ejecutivos a hacer enormes aportaciones a la economía venezolana para revitalizar su producción de crudo.
En el otro lado del océano, el petróleo West Texas Intermediate (WTI), que es la referencia en Estados Unidos, vio un ligero incremento de 0,2% en su precio, alcanzando los 59,06 dólares por barril.
Durante la reunión del viernes, Trump instó a las principales corporaciones del sector a invertir alrededor de 100.000 millones de dólares (equivalentes a unos 86.000 millones de euros) “de su propio bolsillo, sin depender del Gobierno”, para ayudar a relanzar la producción de petróleo en Venezuela.
El evento reunió a gigantes de la industria estadounidense como Exxon, ConocoPhillips y Chevron, y también a varias firmas internacionales, incluidas la española Repsol y la italiana Eni, así como otras como Trafigura y Shell.
El presidente no dudó en mostrar su determinación al declarar: “Si no están interesados, simplemente avísenme, porque tengo una lista de 25 personas esperando para ocupar su lugar”.
Josu Jon Imaz, el CEO de Repsol, aseguró que la compañía está dispuesta a "incrementar significativamente sus inversiones en Venezuela" y está preparada para "triplicar" su producción en un plazo de dos o tres años, siempre que se den las condiciones propicias.
En la actualidad, Repsol opera en Venezuela con una producción de aproximadamente 45.000 barriles de petróleo diarios y plantea la posibilidad de una notable expansión en los próximos años.
Imaz enfatizó que su intención de invertir reside en la búsqueda de un entorno legal y comercial estable que favorezca el crecimiento, aliviando así las preocupaciones del presidente Trump sobre la situación en el país caribeño.
El CEO también agradeció a Trump por abrir la posibilidad de un "futuro mejor para Venezuela", recordando que la empresa ha invertido 21.000 millones de dólares (alrededor de 18.000 millones de euros) en la industria de petróleo y gas de Estados Unidos desde 2008, con proyectos en estados como Pensilvania y Texas.
Acerca de la expansión de Repsol en EE.UU., Imaz destacó el descubrimiento de Pikka, que promete extraer su primer petróleo en el próximo trimestre, lo que podría cambiar el rumbo de la producción en Alaska.
Finalmente, en el contexto de Venezuela, Imaz mencionó la colaboración con Eni para la producción de gas, esencial para la red eléctrica del país. “Nuestra presencia y capacidad técnica contribuyen a la estabilidad necesaria”, aseguró.
Repsol se involucra en Venezuela mediante participaciones en concesiones de gas y empresas mixtas de petróleo, representando un 15% de sus reservas totales, lo que equivale a más de 250 millones de barriles de petróleo.
La inversión de Repsol en Venezuela fue valorada en 330 millones de euros hasta finales de junio, aunque este monto se había reducido en comparación con los 504 millones de euros del cierre de 2024, reflejando la situación económica del país y el impacto en su operativa.
Por otro lado, Trump sugirió recientemente que podría excluir a ExxonMobil de su iniciativa de inversión en la industria petrolera venezolana, alegando que no quedó satisfecho con la respuesta de la compañía, indicando que “están jugando demasiado”.
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