¿Europa a la mesa con Rusia? Moscú abre la puerta por primera vez
El Kremlin admite que Europa tendrá que participar en las negociaciones sobre Ucrania. Qué implica para la seguridad, la energía y tus impuestos.
El Kremlin admite por primera vez que Europa tendrá que sentarse en la negociación sobre Ucrania. Algo que hasta ahora Moscú había rechazado de plano.
Eso sí, el matiz importa: de momento el único canal es Estados Unidos y las próximas conversaciones en Abu Dabi serán solo a tres bandas, entre Washington, Moscú y Kiev. El portavoz Dmitri Peskov lo dijo claro en la radio rusa: "En algún momento, sí, será necesaria la participación europea, pero aún no se ha hablado de ello en detalle".
¿Y por qué es tan relevante? Porque lo que se negocie no se queda en la frontera de Ucrania. Europa defiende que la seguridad del continente está en juego, y que no puede decidirse todo sin los países que tienen que vivir con las consecuencias.
Kiev va en la misma línea. Zelenski quiere a sus socios europeos y también al Reino Unido en la mesa, porque sin ellos cualquier garantía de seguridad que se firme pierde fuerza. Y la Unión Europea, cuya adhesión de Ucrania depende de un acuerdo de paz, no quiere quedarse mirando desde fuera.
Para el ciudadano de a pie, esto se traduce en algo muy concreto: las decisiones sobre la guerra afectan a la energía que pagamos, a la inflación, al gasto en defensa que sale de nuestros impuestos y a la sensación de seguridad en nuestro propio país. Que Europa tenga voz o no en esa mesa determina quién decide por todos nosotros.
Ahora mismo, la fecha de la próxima reunión sigue sin fijarse. Zelenski espera que Washington la anuncie después de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, y quiere que se celebre antes del 10. Si se confirma, sabremos pronto si la presencia europea llega de verdad o si queda en una declaración de intenciones.
Qué pueden hacer los ciudadanos? Informarse con fuentes diversas, seguir los debates en el Parlamento Europeo y el Congreso, y pedir a sus representantes que la seguridad europea no se decida a espaldas de quienes la sufren. La paz de verdad se construye cuando todos los afectados están en la mesa.