Puente se queda en Transportes tras el accidente de Urda: 69 muertos y Sánchez le pide seguir
69 fallecidos en Urda. Puente se queda pese a ofrecer su dimisión. Si usas el AVE o Iryo, esto te afecta: qué falló y qué pasa ahora con tu seguridad.
Óscar Puente ofreció su dimisión tras el choque de trenes en Urda (Toledo), que ha dejado al menos 69 fallecidos y decenas de heridos. Sánchez la rechazó y le pidió que siga al frente del Ministerio de Transportes.
Para entender lo que pasó: un AVE de Renfe y un Iryo circulaban por la misma vía entre Madrid y Sevilla cuando se produjo el accidente del pasado miércoles. Según Puente, los indicios apuntan a un fallo en el centro de control de Adif en Atocha, en Madrid. Es decir, el problema estaría en la gestión de la circulación, no en los trenes en sí.
¿Por qué importa? Porque hablamos de la red que usas para ir a trabajar, visitar a la familia o coger un fin de semana fuera. Cuando un sistema tan básico falla con esta gravedad, la confianza de los viajeros se resiente.
Puente explicó que su forma de asumir responsabilidades es seguir al mando y 'dar la cara' en la gestión de la crisis. Sánchez, según el propio ministro, le ha trasladado que su salida sería injusta. Ahora bien, el jefe del Ejecutivo había dicho poco antes que era 'inasumible' para España acumular dos accidentes mortales de tren en un mismo año. Esa frase generó dudas dentro del propio PSOE.
La pregunta de fondo es si seguir al frente basta. Hay que exigir una investigación independiente que determine qué falló en el centro de control, quién debe responder y qué medidas se toman para que no se repita. Los ciudadanos no deberían tener que elegir entre viajar y confiar.
¿Qué pueden hacer los afectados? Si viajabas en estos trenes o tienes familiares heridos, conviene conservar billetes y documentación, consultar la información oficial de Renfe, Iryo y Adif, y estar atento a las vías de reclamación y ayuda a las víctimas. Y, sobre todo, seguir de cerca las conclusiones de la investigación: ahí se verá si las palabras de 'dar la cara' se traducen en cambios reales.