Dos de cada tres jóvenes temen depender de la IA: lo que dice la encuesta
El 73,5% de los menores de 25 años desconfía de sus datos en internet y el 66% teme depender de la IA. Qué significa para ti.
Dos de cada tres jóvenes de 16 a 25 años temen engancharse a la inteligencia artificial. Y lo dicen en una encuesta, no en un debate de café. La generación que más usa estas herramientas es también la que más desconfía de ellas.
El estudio, elaborado por Luzia, una aplicación española de IA conversacional, retrata a jóvenes de entre 16 y 30 años atrapados entre la fascinación y el miedo. La mitad admite inquietud por cómo será el mundo dentro de diez años. Es un temor difuso, pero muy real.
Las preocupaciones se concentran en tres frentes. El primero es la privacidad: el 73,5% de los menores de 25 años considera que sus datos no están bien protegidos en internet, frente al 57,2% de los mayores de 25. El segundo es la dependencia: el 66% de los más jóvenes teme engancharse a la tecnología, aunque casi la mitad (42,5%) ya la usa a diario. El tercero es el trabajo: más de la mitad (55,3%) teme quedarse atrás si no aprende a manejar estas herramientas.
Esto afecta a la vida de cualquiera. Si estudias, la IA puede ser un atajo tentador para los trabajos y un riesgo para lo que de verdad aprendes. Si buscas empleo, no saber usarla puede ponerte en desventaja, pero también crece la sensación de que tu puesto podría desaparecer. Y si compartes fotos o audios en redes, cualquiera puede manipularlos. El dato es revelador: el 83% de las mujeres jóvenes teme que su imagen se use en deepfakes de contenido sexual, frente al 34% de los hombres. Además, casi siete de cada diez jóvenes ya dudan de cualquier foto, audio o vídeo antes de darlo por bueno.
Hay también una diferencia de uso. Dos de cada cinco adolescentes chicas recurren a la IA para hablar de temas personales y emocionales; entre los chicos, solo uno de cada cinco. Esa brecha merece atención, porque confiar consejos emocionales a una máquina tiene sus límites.
Qué hacer, entonces. Conviene revisar los permisos de las apps y no compartir datos sensibles con chatbots. Vale la pena usar la IA como ayuda y no como sustituto del propio criterio. Y ante cualquier imagen o audio llamativo, lo sensato es contrastar antes de creer o reenviar. Si detectas un deepfake de ti o de alguien cercano, guarda pruebas y denuncia ante la plataforma y la Policía o la Guardia Civil.
Lo que viene será cuestión de regulación y de alfabetización digital. Los jóvenes ya han demostrado que intuyen los riesgos; ahora falta que las instituciones y las empresas les den herramientas para protegerse sin renunciar a las ventajas de la tecnología.