Un convoy humanitario llega a Oleshki tras meses sin comida para 2.000 personas
5 meses sin comida para 2.000 personas en Oleshki, 50 niños. Un convoy humanitario por fin se prepara. Qué significa y qué puede pasar ahora.
Dos mil personas, casi 50 de ellas niños, llevan meses sin comida, luz ni agua en Oleshki, y por fin se prepara un convoy humanitario para llegar hasta ellas.
El envío lo han pactado Moscú y Kiev, con la mediación de Melania Trump, y ya ultima sus preparativos tras terminar el desminado de la zona, en la región de Jersón, ocupada por las fuerzas rusas. Además, Ucrania anuncia la apertura inminente de un corredor humanitario y un alto el fuego que se mantendrá hasta el próximo domingo.
Para entender la gravedad, basta con un dato: según la Misión de Observación de los Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, no entra ningún suministro de alimentos en la ciudad desde el 26 de mayo. Es decir, cinco meses sin que llegue comida de forma regular.
Oleshki se ha convertido en uno de los símbolos de la devastación que deja la guerra. Decenas de miles de personas sobreviven prácticamente sin víveres, electricidad ni medicinas, y el jefe de la Administración Militar Regional de Jersón, Oleksandr Prokudin, ha denunciado que sus habitantes están siendo mantenidos prácticamente como rehenes.
Lo que pasa aquí nos afecta más de lo que parece. Cuando una población civil se queda sin comida y sin medicinas durante meses, la crisis humanitaria termina por desbordar fronteras: presión sobre los países vecinos, más refugiados y más necesidad de ayuda internacional. Y también nos enseña cómo un bloqueo puede convertir la vida diaria en una lucha por sobrevivir.
Ahora la clave está en que el convoy llegue de verdad y que el corredor se mantenga abierto. El comisionado de la Rada para los Derechos Humanos supervisará el despliegue sobre el terreno, en coordinación con su homóloga rusa. Quienes tengan familiares o contactos en la zona deberían seguir las informaciones de organismos como la ONU y la Cruz Roja, y desconfiar de los rumores. Y los ciudadanos podemos exigir que la ayuda llegue sin condiciones y que nadie use a los civiles como moneda de cambio.