Taiz, sin comida ni medicinas: 600.000 personas atrapadas en Yemen
HRW denuncia que el cerco hutí deja sin comida, agua ni medicinas a 600.000 personas en Taiz. Gas un 400% más caro y hospitales al límite.
Más de 600.000 personas en Taiz, en Yemen, llevan más de 20 días sin poder recibir comida, agua ni medicinas. Así de duro es el panorama en la tercera ciudad más grande del país.
La organización Human Rights Watch (HRW) ha denunciado que los rebeldes hutíes han completado el cerco sobre la ciudad y han cortado su principal ruta de suministro hacia Adén. Para la ONG, dejar a una población sin alimentos ni agua puede constituir un crimen de guerra, porque la hambruna se usa como arma.
El asedio no es nuevo: la ciudad está sitiada desde 2015. Lo que ha cambiado en las últimas semanas es que el bloqueo es total, y eso ha disparado la escasez. La falta de combustible es el nudo de la crisis: sin gasolina y gasóleo, el transporte se encarece hasta lo imposible.
Los precios lo reflejan. Según testimonios recogidos por HRW, las verduras se han duplicado de precio y el gas para cocinar ha subido un 400 por ciento. Para una familia que ya vivía al límite, eso significa elegir entre comer y calentar la comida, o simplemente no poder hacer ninguna de las dos cosas.
La situación sanitaria es igual de grave. La producción de agua se ha reducido a la mitad porque las bombas no funcionan sin energía. Pacientes con cáncer, enfermedades renales o crónicas que viven a las afueras no pueden llegar a las clínicas. Hay escasez de anestesia y de oxígeno, y algunos centros han tenido que suspender su actividad al agotarse el diésel de los generadores. La ONU avisa de que el sistema de salud está "cerca del colapso".
Esto importa aunque estés a miles de kilómetros: cuando una crisis humanitaria de este tamaño se prolonga, la presión sobre la ayuda internacional, los precios de las materias primas y los flujos de población acaba llegando, de una u otra forma, a todos. Y, sobre todo, es la prueba de que el derecho internacional prohíbe usar el hambre contra los civiles, aunque los hechos muestren que se incumple.
Ahora la clave es el acceso. HRW pide la apertura inmediata de las carreteras para que entren alimentos, agua y medicinas, y que los trabajadores humanitarios puedan moverse libremente. Mientras tanto, la ONU y las ONG siguen alertando de que sin esa apertura, las cifras de hambre y muertes evitables seguirán subiendo. Lo que pase en las próximas semanas dependerá de que el cerco se levante o no.