Rebajan la pena a una pareja que abusó de una menor: 13 y 6 años por la ley del 'solo sí es sí'
La Audiencia Nacional rebaja a 13 y 6 años las condenas de una pareja por abusar de una menor. Qué significa el cambio de la ley 'solo sí es sí'.
Un hombre que abusó sexualmente de una niña durante años verá su condena reducida de 14 a 13 años de cárcel. Su mujer, que lo ayudaba, pasa de 14 a 6 años. La razón: la Audiencia Nacional aplica la versión inicial de la ley del 'solo sí es sí'.
Para entenderlo, hay que saber cómo funciona el Código Penal. Cuando cambia una ley, el juez debe aplicar la versión más favorable al condenado. En este caso, la primera redacción de la norma tenía penas algo más bajas que la reforma de 2023, que subió los castigos a las agresiones sexuales tras miles de rebajas y decenas de excarcelaciones. Y eso es lo que ha permitido recortar estas condenas.
Los hechos son muy duros. Según la sentencia, las agresiones empezaron cuando la víctima tenía 10 años, en Honduras. Se intensificaron cuando su madre se fue a España y la dejó al cuidado de la familia del agresor. La niña no tenía a nadie a quien pedir ayuda. La mujer, lejos de frenar nada, facilitaba los abusos. Además, durante el viaje a España, la vigilaba para que no contara lo sucedido ni revelara quién era el padre de su hijo, porque se había quedado embarazada del agresor.
Las consecuencias para la víctima son profundas. Los magistrados reconocen un síndrome de estrés postraumático que le impide llevar una vida normal: depresión, ansiedad, insomnio, recuerdos que no puede controlar y una hipervigilancia constante. Por eso, la sentencia les prohíbe acercarse a ella y a su hijo a menos de 100 metros y contactar con ellos durante veinte años. También deberán pagarle 100.000 euros en indemnización: 80.000 él y 20.000 ella.
¿Por qué importa a cualquier ciudadano? Porque muestra cómo una modificación legislativa puede cambiar de golpe la vida de condenados por delitos muy graves. Y porque un caso así recuerda que los abusos a menores pueden ocurrir en el entorno más cercano, con personas que la víctima no puede denunciar. Si un niño o una adolescente cuenta algo así, hay que escucharle y acudir a la policía o a los servicios de protección de menores, sin dudar.
Ahora, la sentencia puede recurrirse y el debate político sobre la ley del 'solo sí es sí' seguirá abierto. Para la víctima, el reto es reconstruir su vida con el apoyo de su familia y de los profesionales que la atienden. Las medidas de alejamiento y la indemnización son una parte de la respuesta, pero no borran lo vivido. Si tú o alguien que conoces ha sufrido una agresión sexual, existen recursos de atención psicológica y asesoramiento jurídico gratuito, y denunciar sigue siendo el primer paso para proteger a quien lo necesita.