Israel: 65 frente a 55, la aritmética que puede tumbar a Netanyahu
Oposición suma 65 escaños con partidos árabes frente a 55 de Netanyahu. Así puede cambiar el Gobierno de Israel y qué afecta a sus ciudadanos.
Israel tiene una cuenta sobre la mesa que puede cambiarlo todo: 65 escaños frente a 55. Así de simple, según el opositor Yair Golan, que pide un pacto con los partidos árabes para echar a Netanyahu del poder.
El contexto es el siguiente. Tras las legislativas del martes, con el 72,4% del recuento, el Likud de Netanyahu se queda con 27 escaños, pero su bloque suma solo 54. Enfrente, el bloque encabezado por Gadi Eisenkot llega a 48. Ninguno de los dos llega a la mayoría de 61 por sí solo. Y ahí entran los dos partidos árabes, Lista Conjunta y Raam, con 18 escaños entre ambos. Son la llave del próximo Gobierno.
Golan sostiene que, sumando a esos partidos, la oposición llega a 65 escaños y gana la partida. Su argumento central es que el voto de un ciudadano árabe vale lo mismo que el de cualquier otro, y que negarse a contar con esos votos es rendirse a la lógica de Netanyahu. También señala que el bloque del primer ministro depende de partidos ultraortodoxos que, según él, promueven la evasión masiva del servicio militar.
Netanyahu responde con un discurso muy distinto. Habla de una "mayoría decisiva" de derechas y descarta cualquier alianza con los partidos árabes, a los que acusa de ser "antisemitas" y "enemigos del Estado". Es un choque frontal sobre quién puede gobernar y con qué legitimidad.
¿Qué significa esto para la gente de a pie? En la práctica, un cambio de Gobierno puede alterar cosas muy concretas: el servicio militar, la política de vivienda, los presupuestos para sanidad y educación y la relación con los vecinos en Cisjordania y Gaza. Quien vive en Israel, y quien tiene familia allí o sigue la política de la región, nota cada movimiento de estas negociaciones.
Lo que viene ahora es una fase de negociaciones intensas. Si la oposición consigue cerrar un acuerdo con los partidos árabes, Israel tendría por primera vez un Gobierno de cambio con apoyo de esa parte de la sociedad. Si fracasa, Netanyahu seguirá al frente con el respaldo de los sectores más conservadores. Los ciudadanos pueden seguir las conversaciones a través de la prensa israelí en inglés o hebreo y de los medios internacionales, contrastando siempre las cifras oficiales de la Comisión Electoral.